Aunque en la Casa Rosada advierten que la discusión electoral se aceleró, La Libertad Avanza ya analiza los distintos escenarios de cara a 2027. La reelección de Javier Milei, la evolución de la economía y las alianzas que pueda construir el oficialismo, en el centro de la estrategia
El escenario electoral de 2027 comenzó a ocupar un lugar cada vez más importante en las decisiones de La Libertad Avanza, aunque en la Casa Rosada intentan evitar que la discusión de candidaturas termine condicionando la gestión. El oficialismo observa los movimientos del peronismo, sigue de cerca la aparición de posibles candidatos por fuera de los partidos tradicionales y, al mismo tiempo, busca avanzar en un entendimiento con el PRO.
“Estamos viviendo un adelantamiento de los tiempos electorales producto de la ansiedad de los medios que, a su vez, genera ansiedad en la política y en sus dirigentes”, precisó un importante funcionario para describir el clima político. Pese a esa advertencia, la administración de Javier Milei trabaja desde hace meses en el denominado operativo reelección y analiza distintos escenarios de cara a 2027.
El peronismo, entre la unidad y Kicillof
En el Gobierno consideran que el peronismo finalmente logrará superar sus diferencias internas, aunque apuestan a que ese proceso sea lo más conflictivo posible. En ese sentido, relativizan el encuentro que protagonizaron Sergio Massa, Axel Kicillof y Máximo Kirchner junto a dirigentes y gobernadores del espacio.
“Los une el espanto. Tienen una agenda en común para hacer daño y postergan su propia discusión”, sostuvieron desde el armado libertario para describir el acercamiento entre los principales referentes opositores.
Dentro de la Casa Rosada incluso aventuran que, si el peronismo percibe posibilidades concretas de triunfo, terminará ordenándose detrás de Axel Kicillof. “No va a ser otro que Axel (Kicillof) porque además, a medida que pase el tiempo, va a ser más difícil bajar las PASO”, analizó una fuente con acceso al despacho presidencial.
En el oficialismo, además, consideran que una eventual candidatura de Kicillof favorecería la estrategia de polarización de Javier Milei. La apuesta es enfrentar a un dirigente que identifican con el ala más dura del peronismo antes que con una figura de perfil más moderado.
“Si la pregunta es cómo llegamos a octubre del 27, nos imaginamos reelectos en primera vuelta. Siguiente pregunta”, desafió el pasado martes el vocero presidencial, Adrián Ravier, durante una conferencia de prensa.
De todos modos, algunos dirigentes libertarios mantienen abiertas otras posibilidades. “Son medio raros. A veces mantienen un candidato vivo para sustituirlo por uno que sorprenda, como pasó con Alberto Fernández”, deslizaron desde Balcarce 50.
La principal preocupación del Gobierno pasa por la situación económica. En el oficialismo entienden que una eventual reelección dependerá, en buena medida, de que la recuperación se traduzca en una mejora concreta para los bolsillos. Si eso no ocurre, la estrategia podría apoyarse en el rechazo al regreso del peronismo.
“Hay todo un sector que quizás no está convencido, pero no quiere volver para atrás”, explicó un dirigente que circula habitualmente por la Casa Rosada.
Los outsiders, bajo la lupa
Otro de los fenómenos que sigue con atención el oficialismo es la aparición de figuras ajenas a las estructuras partidarias tradicionales. Entre los nombres que observan aparecen Jorge Brito, impulsado por Emilio Monzó, y Dante Gebel.
Sin embargo, en LLA relativizan sus posibilidades si el peronismo consigue ordenar su estructura. En ese escenario, consideran que los candidatos disruptivos tendrán dificultades para competir sin una organización territorial detrás.
“La disrupción se dice y se hace. Si no tenes estructura es difícil. Se plantan en la tele, manifiestan su intención, pero hay que construir un partido”, resumió una fuente libertaria.
El PRO y la disputa por la Ciudad
El otro frente que concentra la atención de La Libertad Avanza es el vínculo con el PRO. La decisión de Karina Milei de retomar el diálogo con Mauricio Macri derivó en la conformación de una mesa de trabajo entre ambos espacios para explorar acuerdos legislativos y electorales hacia 2027.
En el oficialismo miran el proceso con optimismo, aunque del lado del PRO persisten mayores reservas. El principal punto de conflicto es la Ciudad de Buenos Aires, donde todavía no está claro cómo se compatibilizarán los intereses de ambos sectores.
Dentro de LLA aparecen dos posiciones. Una considera que Jorge Macri y Mauricio Macri deberán resolver primero sus diferencias antes de avanzar en un acuerdo. La otra entiende que fue prematuro convocar al expresidente y plantea concentrar la negociación en el jefe de Gobierno porteño, que buscará renovar su mandato.
“Mauricio está muerto. El acuerdo con el PRO en la provincia está avanzado y con Jorge podemos discutir para cerrar sin que pidan mucho más”, sostuvieron desde el entorno libertario.
Así, mientras el oficialismo intenta mantener el foco en la gestión, la carrera hacia 2027 ya comenzó a ordenar alianzas, medir posibles candidaturas y redefinir las relaciones entre las principales fuerzas políticas.
