Javier Milei confirmó que este miércoles remitirá al Congreso un proyecto de reforma electoral cuyo eje central es la eliminación de las PASO. Sin embargo, ante la dificultad para reunir los votos necesarios, el Gobierno evalúa como alternativa quitarles el carácter obligatorio
Con la presión de una agenda atravesada por cuestionamientos políticos y un escenario económico adverso, el gobierno de Javier Milei decidió avanzar con una reforma electoral que busca cambiar el eje del debate público y reconfigurar las reglas de juego de cara a los próximos comicios.
Desde Israel, el Presidente anunció el envío al Congreso de un proyecto basado en tres puntos centrales. El más sensible es la eliminación de las PASO, una medida que impacta directamente en la organización de las fuerzas opositoras y que promete abrir un fuerte debate parlamentario.
«Eliminamos las PASO: basta de obligar a los argentinos a pagar las internas de la casta», sostuvo Javier Milei al adelantar el contenido de la iniciativa que será presentada formalmente este miércoles. Las primarias ya habían sido suspendidas en 2025, y el oficialismo ahora busca su eliminación definitiva.
Sin embargo, en la Casa Rosada reconocen que el panorama legislativo es complejo. Con una caída sostenida en los niveles de apoyo reflejada en encuestas recientes, el Gobierno admite dificultades para reunir los votos necesarios y analiza alternativas, como eliminar la obligatoriedad del voto en las primarias.
Para modificar la legislación electoral se requiere mayoría absoluta en ambas cámaras: 129 diputados y 37 senadores. La Libertad Avanza cuenta actualmente con 95 diputados y 21 senadores, por lo que necesita construir alianzas amplias para avanzar.
Desde el peronismo ya anticiparon su rechazo a cualquier cambio en la ley de Democratización de la Representación Política impulsada por Néstor Kirchner en 2009. “¿Ahora querés eliminar las PASO para dividir a la oposición? Además, no decís cómo se seleccionarán los candidatos de los partidos. ¿Es tu dedo?”, cuestionó el diputado Sebastián Galmarini.
En la misma línea, el senador Sergio Uñac insistió en la necesidad de fortalecer mecanismos internos dentro del peronismo. “Debido a nuestra responsabilidad histórica no podemos seguir reaccionando a lo que otros deciden”, afirmó, y agregó: “Propuse una interna amplia, abierta y participativa para el peronismo y sus aliados. No para discutir nombres, sino para debatir ideas y ordenar liderazgos”.
Por su parte, Miguel Angel Pichetto también defendió la utilidad de las primarias como herramienta para estructurar un frente opositor amplio frente al oficialismo.
Las críticas no se limitan al peronismo. Desde el radicalismo, el senador Maximiliano Abad advirtió sobre los riesgos de eliminar las PASO sin una alternativa clara. “Eliminar las PASO sin un sistema superador es volver al momento en que las cúpulas armaban las listas entre cuatro paredes. No estamos en contra de modernizar. Estamos en contra de retroceder”, planteó.
En el PRO, en tanto, aún no hay una postura unificada. Mientras Mauricio Macri se concentra en la reorganización del partido y en un eventual relanzamiento de alianzas, algunos legisladores amarillos se muestran a favor de mantener las primarias, aunque abiertos a discutir cambios en su obligatoriedad.
Ante este escenario, el Gobierno ya evalúa una alternativa intermedia. Si no logra eliminar las PASO, buscará transformarlas en un sistema no obligatorio, donde sólo participen los espacios que tengan competencia interna. De este modo, evitaría que el oficialismo deba someterse a primarias, mientras la oposición podría seguir utilizándolas para ordenar candidaturas.
En paralelo, se anticipa un escenario electoral fragmentado para el próximo año, con varios gobernadores inclinados a desdoblar elecciones en sus provincias. Una seguidilla de resultados adversos podría profundizar la debilidad de la gestión de Javier Milei, especialmente si el contexto internacional se vuelve más complejo, por ejemplo ante un desempeño negativo de Donald Trump en las legislativas de noviembre.
En ese marco, una eventual derrota en primarias podría generar un impacto político significativo en la recta final del mandato. Evitar ese escenario aparece como uno de los principales objetivos del Ejecutivo, que busca respaldo en sectores de la oposición dialoguista para avanzar con su reforma.
