El Gobierno busca acercamientos con un sector del radicalismo para ampliar su base de apoyo en el Congreso, mientras algunos diputados opositores afines admiten una «coordinación» pero descartan, por ahora, unirse al bloque oficialista. De cara a las elecciones legislativas de 2025, las negociaciones podrían profundizar la fractura interna en la UCR, que deberá renovar 25 de sus escaños. Los sectores más críticos del radicalismo advierten sobre una posible ruptura del bloque, mientras el oficialismo apuesta a la formación de un interbloque.
El Gobierno, en medio de las tensiones internas y tras la expulsión de Lourdes Arrieta y la situación en el Senado con Francisco Paoltroni, busca acercamientos con diputados de la oposición. Su intención es lograr consensos en la actividad parlamentaria y abrir la puerta a eventuales alianzas para las elecciones legislativas del próximo año. Este movimiento también profundiza las divisiones dentro del radicalismo.
Recientemente, en una entrevista, el jefe del bloque oficialista, Gabriel Bornoroni, minimizó la posibilidad de nuevas deserciones dentro de La Libertad Avanza tras la salida de Arrieta, que redujo la bancada a 37 miembros. Sin embargo, dejó entrever que podrían recuperar su estatus como segunda minoría, afirmando: «Estamos en charlas con algunos diputados que se quieren incorporar».
El Gobierno ha puesto su atención en un sector del radicalismo con la intención de aumentar su base de apoyo, luego de varias derrotas en el Congreso. Esto es especialmente importante de cara al próximo debate sobre el Presupuesto y en medio de los intentos del oficialismo por frenar acuerdos opositores, como la intención de reinstaurar la ley vetada por Javier Milei que buscaba mejorar las jubilaciones.
Este sector radical, que representa cerca de un tercio del bloque de la UCR, con 34 diputados en total, ha mostrado en varias votaciones una postura favorable hacia el Gobierno. Entre los que se han alineado con La Libertad Avanza en decisiones importantes están Luis Picat, Roxana Reyes, Pablo Cervi, Martín Arjol, Mariano Campero, Lisandro Nieri, Pamela Verasay y Federico Tournier, quienes apoyaron el decreto que asignó 100 mil millones de pesos a la SIDE.
Además, este grupo incluye a figuras como Soledad Carrizo, Francisco Monti y Rodrigo de Loredo. De Loredo, como jefe del bloque, ha adoptado una posición más moderada para mantener el equilibrio entre los miembros más críticos al oficialismo y aquellos con una postura más conciliadora.
Estos diputados están alineados con los gobernadores Alfredo Cornejo y Gustavo Valdés, además de otros legisladores de Córdoba, Misiones, Tucumán, Neuquén y Santa Cruz, quienes ven con buenos ojos una posible alianza con el oficialismo y quizás con el PRO de cara a las elecciones legislativas, donde cada distrito definirá su estrategia política.
Los diputados alineados con el Gobierno, aunque por ahora descartan integrarse formalmente al bloque oficialista, reconocen que existe una «coordinación» y no cierran la puerta a un acuerdo futuro, especialmente cuando se acerque el período de definiciones electorales. En 2025, la UCR enfrentará una renovación significativa, ya que 25 de sus diputados concluirán su mandato.
«Compartimos una visión común, basada en el antikirchnerismo y en no regresar al pasado. Hay que ver cómo eso se traduce tanto en lo electoral como en el Congreso. En provincias como Córdoba y Mendoza, los electorados coinciden, pero no termina de consolidarse una alternativa de centro», expresó uno de los radicales que simpatiza con La Libertad Avanza.
El escenario de alianzas sigue abierto. «Nuestra propuesta es crear una coalición y competir, aunque ellos por ahora no aceptan. Habrá que ver qué deciden en mayo«, indicó otro legislador del mismo grupo, quien mantiene un diálogo frecuente con figuras como Martín Menem, Gabriel Bornoroni, y con funcionarios del Gobierno como Guillermo Francos, Santiago Caputo y el ministro de Defensa, Luis Petri, también de origen radical.
«Hay muchos que están conversando con nosotros, y ya existe cierta articulación, lo que explica por qué suelen votar divididos. Los electorados se complementan y ellos están evaluando la necesidad de ir juntos», comentó un funcionario que recientemente ha tenido reuniones con legisladores e intendentes radicales.
Si llegara a concretarse algún tipo de acuerdo, en la Casa Rosada se muestran optimistas ante la posibilidad de formar un interbloque. Aunque en la bancada radical ven esto como algo difícil en el corto plazo, algunos consideran que podría ser factible en el futuro. De lograrse, supondría una fractura en los 34 diputados que conforman actualmente el bloque de la UCR. «No es posible cerrar con todos. Hay un abismo entre las posiciones de (Martín) Lousteau y los que están más cerca de nuestras ideas«, apuntaron desde el Gobierno.
Estos movimientos han generado críticas dentro del ala más opositora del radicalismo, que se mantiene en desacuerdo con la gestión de Milei. «Es probable que el bloque se fracture, quizás después de la discusión del Presupuesto. Aquellos que se alineen con el oficialismo deberán asumir las consecuencias. Si van a formar parte de una lista con el Gobierno, deberían unirse al bloque oficialista o formar un interbloque», advirtieron los sectores más críticos.
