La Casa Rosada advierte que habrá consecuencias para quienes generen disturbios durante la votación de la Ley Bases en el Senado. El Gobierno se muestra confiado en obtener los votos necesarios.
El gobierno reconoce estar en estado de alerta debido al clima de protestas y las movilizaciones planeadas para este miércoles 12 de junio frente al Congreso. Estas movilizaciones han sido convocadas por la CGT y la oposición, en respuesta a los llamados a «voltear la Ley Bases» que el presidente Javier Milei considera esenciales para avanzar en la reforma económica y del Estado.
Fuentes de la Casa Rosada afirmaron contar con los votos necesarios de senadores de la oposición dialoguista. Después de cinco meses de negociaciones y modificaciones en más de 200 artículos, estos senadores se comprometieron a apoyar la votación en general durante la sesión especial convocada por la vicepresidenta Victoria Villarruel para este miércoles 12 de junio.
No obstante, en el entorno del presidente la preocupación se centraba en la votación particular, debido a fuertes divisiones en algunos artículos que el jefe de Gabinete, Guillermo Francos, continuará negociando hasta el último momento. Además, hay alerta por las advertencias de «sectores de la oposición» conocidos como «el club del helicóptero».
La Casa Rosada ha advertido que ‘el que las hace, las paga’, en referencia a posibles incidentes el miércoles 12 en el Senado. Esta advertencia se produce en un clima de nerviosismo por la convocatoria a protestas contra el ajuste promovido por el gobierno y después de que el ministro de Economía, Luis Caputo, afirmara que ‘quieren voltear al Gobierno’.
La respuesta de Caputo estuvo dirigida al líder del gremio de Camioneros y miembro de la CGT, Pablo Moyano, quien anunció que la CGT se movilizará este miércoles al Congreso para rechazar la Ley Bases.
«No creemos que nadie cambie su voto por una movilización; la ley ya tiene consenso en general después de cinco meses de negociaciones», expresó con optimismo una fuente cercana a Francos.
Para asegurarse de mantener la buena relación con los gobernadores que apoyaron el Pacto Fiscal y las reformas generales de la Ley Bases, el jefe de Gabinete e Interior continuaba este lunes con reuniones con gobernadores aliados para coordinar el traspaso de obras públicas. La semana pasada ya había firmado acuerdos con siete provincias y hoy se sumó el gobernador de Catamarca, Raúl Jalil.
De este modo, el peronista se unió a la firma de convenios similares realizados la semana pasada por los gobernadores de Santa Fe, Entre Ríos, Chubut, Neuquén, Tucumán, Mendoza, Chaco y Jujuy. En la Casa Rosada esperan que otros dos gobernadores se adhieran próximamente.
En ausencia del presidente, quien tiene previsto partir rumbo a Italia el miércoles por la noche, será Francos, el jefe de Gabinete, quien quedará a cargo de todo lo que ocurra en la Casa Rosada y en las negociaciones en el Congreso. Su objetivo es lograr que el Congreso apruebe la primera ley a seis meses de haber asumido; aunque la sanción definitiva deberá esperar su ratificación en la Cámara de Diputados.
