Con Julio Zamora sin posibilidad de buscar una nueva reelección, el oficialismo local empieza a reordenar piezas de cara al próximo turno electoral. La interna del peronismo, el vínculo roto con el massismo y la necesidad de sostener un proyecto político propio ya forman parte de la discusión.
Aunque todavía falta más de un año para que el calendario electoral empiece a marcar el ritmo de la política bonaerense, en Tigre el 2027 ya comenzó a jugarse. Con el límite que impone la ley de reelecciones para los intendentes, el oficialismo local empieza a proyectar cómo continuará el espacio político que conduce Julio Zamora una vez finalizado su mandato.
En el municipio reconocen que el escenario todavía está abierto y que gran parte de las definiciones dependerán de cómo se reconfigure el peronismo bonaerense, pero hacia adentro del zamorismo ya se observan movimientos políticos y de gestión que buscan fortalecer al espacio con vistas al futuro.
Uno de los nombres que gana visibilidad dentro del oficialismo es el de la actual secretaria de Educación y Promoción Social del municipio Gisela Zamora, que en los últimos años amplió su presencia territorial y participación en actividades de gestión. En el entorno político local, distintos sectores ya la mencionan como una de las figuras con proyección dentro del armado, aunque por ahora no existen definiciones públicas sobre candidaturas.
La discusión, sin embargo, excede los nombres propios. La tensión entre Zamora y el massismo —con quien mantiene una ruptura política desde hace tiempo— obliga al oficialismo local a pensar estrategias alternativas para sostener volumen político en un distrito históricamente competitivo.
En ese marco, también aparece sobre la mesa la posibilidad de reforzar estructuras locales propias, apoyadas en el perfil vecinalista que el intendente buscó consolidar en los últimos años. La experiencia electoral reciente mostró que el zamorismo mantiene un caudal político propio, incluso por fuera de las estructuras tradicionales del peronismo.
Mientras tanto, la oposición también toma nota. El crecimiento de La Libertad Avanza en el distrito y la disputa abierta dentro del peronismo anticipan un escenario de mayor fragmentación para 2027, donde ningún espacio parece tener garantizado el camino.
Por ahora, el futuro sigue abierto. Pero en Tigre, donde la política suele moverse con anticipación, el oficialismo ya empezó a pensar el día después de Zamora.
