Con nulas chances de lograr la reelección en la provincia de Buenos Aires, los pasos que adoptará la dirigente con mejor imagen y valoración del macrismo luego del 10 de diciembre son una incógnita que ella misma comenzó a develar. Función pública, ¿algún cargo legislativo 2021? Los bonaerenses y el liderazgo PRO.
Por Mariano Vicchio
Hasta las elecciones primarias de agosto, María Eugenia Vidal era –casi de forma unánime- la dirigente política del oficialismo (e incluso de todo el espectro partidario) con mejor imagen. A pesar de ello, nadie en su sano juicio hubiese imaginado que en la actualidad prácticamente esté afirmado que, por el voto popular, no logrará ser reelecta en su cargo de gobernadora de la provincia de Buenos Aires.
Menos que 17 puntos la separarían del candidato por el Frente de Todos, el ex ministro de Economía, Axel Kicillof. Ante un escenario prácticamente irremontable, desde ambos bandos mantienen la cautela y simulan una realidad que será abordada de otra manera luego de las elecciones definitorias de octubre.
Bajo este contexto, lo que haga de su futuro político Vidal, es una interrogante de interés para muchos.
Yendo a lo más inmediato y exacto, fue la propia gobernadora quien en declaraciones mediáticas a pocos días de las PASO sostuvo que seguirá “trabajando en la provincia” y “haciendo cosas por los bonaerenses”.
De todos modos, es conocida su labor en ONG y su interés por lo social. Por ende, podría volver a ese tipo de actividad o, como agregó, realizar algún tipo de estudio post-universitario.
Pero en lo que respecta a la política, la derrota bonaerense la alejaría –se supone- del cuasi liderazgo en dupla que supo ostentar con el presidente, Mauricio Macri. Muchos creen que la cabeza del post-macrismo estará en manos de quien se perfila como único reelector ejecutivo: Horacio Rodríguez Larreta.
Entre ambos existe una muy buena relación e incluso, Vidal ha tenido vasta experiencia dirigencial en la Ciudad como vice jefa de gobierno y como ministra de desarrollo social. No sería descabellado que el jefe de gobierno porteño quiera incluirla en alguno de sus equipos. Más allá de Vidal, la Ciudad será la “trinchera” política del macrismo en los próximos años.
No es menor que Vidal supo cosechar una gran cantidad de respaldo de dirigentes (ministros, diputados, etc) en la provincia que incluso podrían continuar haciéndolo en el post-macrismo. Algunos hablan incluso hasta de “vidalismo” o de “vidalistas”. Cabe resaltar que ella misma aseveró que le gustaría ser reelecta como gobernadora. Aún es prematuro, pero no descartable el hecho de que quiera volver a intentarlo en el 2023.
De querer mantener vivo al PRO (teniendo en cuenta que es más dudoso que continúe en pie la coalición con la UCR y la CC-ARI), también se especula con que en las elecciones legislativas de 2021 pueda encabezar la boleta de diputados nacionales. Tal vez en línea con su propio deseo de reinsertarse electoralmente con vistas al ejecutivo bonaerense.
Sea como sea, es difícil imaginar un post-macrismo o post-Cambiemos sin la figura de Vidal en un rol protagonista. Actualmente, la estrategia está en cosechar la mayor cantidad de votos para el macrismo en octubre y conseguir, por lo menos, parte del Fondo del Conurbano para que el final de su mandato y su salida sean de la manera más ordenada posible.
