Las intervenciones impulsadas por Cristina Kirchner en los partidos justicialistas de Salta, Jujuy y Misiones dejaron un saldo político desastroso. El gobernador Gustavo Sáenz la acusó de haber convertido al peronismo en “una pyme familiar” y reclamó que devuelva las estructuras partidarias a sus autoridades legítimas.
El resultado electoral del domingo pasado expuso una de las mayores derrotas políticas del kirchnerismo en las provincias del norte. Las intervenciones del PJ promovidas por Cristina Kirchner en Salta, Jujuy y Misiones se derrumbaron. En cada una de esas provincias, los candidatos impulsados por La Cámpora quedaron lejos de los primeros lugares y el peronismo perdió representación legislativa.
El gobernador salteño, Gustavo Sáenz, fue quien expresó con mayor dureza el malestar de los mandatarios provinciales. En su discurso tras conocerse los resultados, lanzó una acusación directa contra la expresidenta. “Vino la señora e intervino el Partido Justicialista, así le fue en las provinciales y ahora se quedó sin nada en las nacionales”, exclamó frente a sus seguidores.
Sáenz, envuelto en un poncho rojo, continuó con tono desafiante. “Tenía un diputado nacional, ya no lo tiene, tenía dos senadores nacionales y ya no los tiene”, dijo en alusión al diputado Emiliano Estrada y a los senadores Sergio “Oso” Leavy y Nora del Valle Giménez. Ninguno de ellos logró renovar sus bancas.
En Salta, el kirchnerismo perdió por completo su representación en el Congreso. Las bancas se repartieron entre los libertarios María Gabriela Flores y Carlos Raúl Zapata, y Bernardo Bielli por Primero los Salteños. En el Senado, las dos bancas por la mayoría fueron para María Emilia Orozco y Gonzalo Guzmán, mientras que la minoría quedó en manos de Flavia Royón, exsecretaria de Energía del gobierno de Sergio Massa.
Fuentes cercanas al gobernador señalaron que la intervención del PJ salteño a través de Sergio Berni fue un error político. Según un legislador provincial, “Sáenz solo pedía un diputado pero Cristina no le dio ni eso”, y agregó que “Berni decía que Leavy tenía 2 puntos pero el Oso terminó sacando 8,5”.
Desde su cuenta de X, Sáenz volvió a la carga. “Sra. Cristina, usted intervino los PJ de Salta, Jujuy y Misiones para poner a dedo candidatos de La Cámpora que sean funcionales a usted y a su hijo. El PJ no es una pyme familiar”, escribió. Luego le exigió que asuma responsabilidades: “Lo que pasó el domingo en el país es su responsabilidad y el terror de muchos argentinos de que vuelva. Siga bailando tranquila en su balcón y devuélvales los PJ intervenidos a sus legítimas autoridades”.
El enojo del mandatario salteño refleja el malestar extendido entre varios gobernadores y senadores peronistas que cuestionan la forma de conducción del kirchnerismo. Según ellos, Cristina impuso su estrategia sin atender las realidades provinciales y el resultado fue una derrota generalizada.
En Jujuy, la intervención encabezada por Aníbal Fernández y Gustavo Menéndez también terminó en fracaso. La senadora Carolina Moisés y la diputada Leila Chaher no lograron un acuerdo interno, y el peronismo quedó tercero detrás de libertarios y radicales, perdiendo su banca en el Congreso.
El panorama no fue distinto en Misiones, donde los representantes de Fuerza Patria quedaron a más de veinte puntos del oficialismo provincial y a casi treinta de los libertarios. Allí, la intervención se había justificado bajo el argumento de que el PJ local corría riesgo de perder su personería jurídica porque algunos de sus legisladores apoyaban proyectos impulsados por el gobierno de Javier Milei.
Pese a esas razones, los resultados fueron categóricos. Como sintetizó Sáenz, “los candidatos de Cristina hicieron la peor elección de la historia en estas tres provincias”.
Las intervenciones que buscaban disciplinar al peronismo y ampliar la influencia de La Cámpora en el norte terminaron debilitando al espacio y generando una fractura con los gobernadores. El saldo político fue devastador: pérdida de bancas, ruptura interna y el regreso de la crítica abierta hacia el liderazgo de Cristina Fernández de Kirchner, ahora señalado por sus propios aliados como el principal responsable de las tres intervenciones fallidas del PJ.
