En la presentación de Basile como técnico, la selección cayó con Brasil por tres a cero. Una actuación para el olvido.
Tanta era la expectativa. Tanta la ilusión, de ver tantos jugadores y de buen pie en la selección. Tan duro fue el golpe. Brasil superó sin discusiones a una selección Argentina sin juego e inconexa, triste, dormida.
Que Messi, que Tevez, que Riquelme, que Agüero, que Insúa. Y siguen los nombres. La era de la nueva Argentina se prometía. Ya sin Zanetti, el Kily, Crespo, Ayala, Heinze, Sorín, y siguen las firmas. Pero muy poco, o casi nada se vio de todo lo que prometía Argentina.
Basile deberá trabajar mucho en esta nueva etapa del equipo. Que necesita, sí, del recambio generacional. Pero que todavía parece no encontrar con quiénes y de que manera llevarlo adelante. Brasil en cambio demostró que tiene recambio. Que cuando quieren juegan y lo hacen muy bien.
La nueva etapa del “Coco” empezó de la peor manera. Nunca se pudo observar la verdadera idea de juego, ni el fútbol que pregona el entrenador y que pudo imponer en Boca. Las grandes estrellas terminaron sin iluminar el verde césped del nuevo estadio del Arsenal.
Sólo Abbondazieri, la voluntad de Bilos, la ganas de Zabaleta. El orden, en medio del desorden, que intento mostrar Somoza. El resto tuvo una actuación para olvidarse rápidamente.
