El jefe de Gobierno no apoyó el acuerdo entre Milei y Macri y tiene como objetivo armar un espacio opositor gane quien gane las elecciones en el balotaje.
«No sé qué definieron en esa reunión», fue lo que dijo el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, en la conferencia de prensa que brindó después de conocerse el acuerdo de Javier Milei (La Libertad Avanza) con Mauricio Macri y Patricia Bullrich, ambos sin haber consensuado con el resto del espacio Pro ni mucho menos con los otros sectores de Juntos por el Cambio (JxC).
La coalición opositora ya no será la misma o tal como se la conocía. Es que el apoyo de los dos referentes amarillos hacia el economista libertario de cara al balotaje del 19 de noviembre con Sergio Massa fue un cimbronazo hacia el interior de la fuerza y provocó el enojo de Larreta, que evitó pegarse a Milei por haberlo tratado de «rata» en distintas oportunidades.
Pero el alcalde porteño no quiere deambular en los próximos cuatro años ni irse del Pro. Su idea ampliar Juntos por el Cambio con los espacios afines a su visión de la Argentina para consolidar una fuerza que sea una voz opositora a Milei o Massa. Larreta está convencido de que JxC debe redoblar los esfuerzos para evitar una fragmentación del interbloque de en la Cámara de Diputados. «Hay que mantenerse unidos», dijo.
La idea es armar un mega bloque opositor gane quien gane las elecciones. Es que desde el ala dialoguista de JxC entiende que en el futuro es muy probable que Macri, Bullrich y el apoyo de distintos dirigentes (entre ellos, Cristian Ritondo) armen una alianza con La Libertad Avanza. El expresidente criticó en algunas oportunidades al alcalde porteño por su mesura a la hora de enfrentar la campaña y no manifestar una expresión más contundente del «cambio».

El objetivo es conformar con la UCR, la Coalición Cívica) y Encuentro Republicano Federal -el espacio de Miguel Pichetto-, entre otros integrantes del polo anti Milei, para construir un bloque sólido de oposición. No se descarta sumar a sectores del peronismo no kirchnerista, como Juan Schiaretti o Florencio Randazzo, para explorar una alianza que ya buscó el jefe de Gobierno porteño en la campaña y recibió la negativa de Macri y Bullrich.
«Yo voy a trabajar para que estemos juntos lo más grande posible. Cuanta más fortaleza, más miembros de Juntos por el Cambio, más diputados, más senadores, más fuerte va a ser nuestra capacidad de cuidar a los argentinos como oposición ante el gobierno que viene».
Sin embargo, a pesar de las distintas especulaciones que hay sobre el rol del radicalismo, Larreta se separa del apoyo implícito de los líderes de la UCR a Massa como dieron a entender Gerardo Morales o Martín Lousteau. «Gane quien gane, haré oposición. Pienso que los dos gobiernos van a ser malos», dice Larreta en la intimidad a sus dirigentes más cercanos.
En el radicalismo se preparan para discutir su futuro después del balotaje. Para alentar el debate, Morales –cuyo sucesor en el Comité Nacional se definirá a fin de año- planea convocar a una convención nacional. «El rol que tenemos es de oposición. Y bajo ningún punto de vista vamos a formar parte de la extrema derecha que está pergeñando Macri», avisó el jujeño en diálogo con Urbana Play, en medio de rumores sobre su posible arribo al gabinete en el caso de que gane Massa.

En la cúspide de Juntos por el Cambio especulan con que Morales o Carlos Sadir, gobernador electo en Jujuy, se sumen al proyecto de Massa en caso de que el ministro-candidato salga vencedor del balotaje. El jefe de la UCR dice que no. Por ahora, no hay nada concreto, pero es de público conocimiento el diálogo de Massa con sectores del radicalismo e, incluso, con quien hubiera sido el ministro de Economía de Bullrich, Carlos Melconian.
Por otro lado, Macri consideró que la coalición opositora perdió su capacidad electoral por culpa de Larreta y el mensaje dialoguista con base en el plan del 70 %. Eso haría provocado que una porción significativa de los votantes de JxC se sintiesen más atraídos por la propuesta disruptiva de Milei. Y Macri fue más allá: dijo que él no compitió porque había una fuerte resistencia de sus socios a su eventual candidatura. Y, además, reveló que le pidió a Larreta que se bajara en una charla a solas que mantuvieron en marzo.
El expresidente apostó a girar hacia una nueva derecha con Milei como líder, pero sabe que es el único espacio en el que puede volver a retomar las riendas del poder. Sin embargo, desde Juntos por el Cambio entienden que si la apuesta por el libertario le sale mal, quedará «aislado» porque la relación con algunos referentes de los espacios que conforman la alianza será difícil de recomponer. Aunque en política todo puede pasar.
