Ricardo Alfonsín dejó de ser el “hijo de”. El diputado nacional se impuso por amplio margen en las internas de la Unión Cívica Radical y dejó en el letargo a las históricas figuras de Leopoldo Moreau y Federico Storani. Cobra protagonismo en el armado opositor no peronista y ganó por méritos propios, pero sin dejar de lado el peso del apellido.
El domingo 6 de junio, Ricardo Alfonsín dejó de ser el “hijo de”. El diputado nacional de la UCR se impuso en las internas partidarias bonaerenses y pasó al frente dentro del centenario partido. La lista que integraba como primer candidato a delegado del Comité Nacional, con Miguel Bazze para presidir en la Provincia de Buenos Aires, alcanzó el 60 % de los votos y dejó en el letargo a las figuras de Leopoldo Moreau y Federico Storani.
La de Ricardo Alfonsín fue una patriada importante. Por primera vez fue el protagonista de una elección de importancia. Siempre participó pero nunca se había puesto al frente de una contienda. Está vez se la jugó, apostó fuerte, hizo campaña y proselitismo, encabezó actos en Ferro y La Plata, no titubeó a la hora de hacer declaraciones, denunció fraude de antemano y hasta se animó a ser duro con el gobierno nacional. Sin medias tintas, la estrategia fue acertada y le ganó la interna a los históricos caudillos del partido.
Ahora, desde todos los sectores afirman que hay que acompañar al vencedor y fortalecer al radicalismo de cara al 2001. El mismo Alfonsín se mostró mesurado y con la idea de generar un partido de puertas abiertas. Incluso en el círculo cercano ya le murmuran que vaya a por el sillón de Rivadavia, algo que por el momento se ve lejano, pero no imposible. “En estos comicios no estaba en juego la disputa por la candidatura presidencial de 2011”, dijo desde su bunker. De todas formas, el oficialismo mira con más preocupación a Alfonsín que a Cobos, incluso desde antes que las internas se lleven a cabo.
Alfonsín dejó de ser Ricardito. Aprovechó el apellido, usufructuó el look de su padre, manipuló un discurso moderado pero firme, y apeló a la melancolía de la histórica militancia radical, a la que puso en un brete: ¿Alguien se anima a votar en contra de Alfonsín? Además, le salió bien la jugada para solicitar a la Justicia Electoral que se recorten los padrones.
Luego del domingo, Alfonsín también asumió el rol de armador y punta de lanza del espacio opositor no peronista. El Acuerdo Cívico y Social quedó fortalecido pero parece haber un enroque en la cúpula, donde el diputado nacional tendrá un lugar preponderante. “Queremos fortalecer el Acuerdo Cívico y Social. Que regresen a la UCR no sólo los cobistas, sino también los compañeros que se fueron y conformaron el GEN (de Margarita Stolbizer), la Coalición Cívica (de Elisa Carrió) y hacer una alianza fuerte con el socialismo”, aseguró, y agregó: “Vamos a seguir trabajando en conjunto a (el gobernador de Santa Fe, Hermes) Binner”.
La interna dejó muchas aristas para analizar. Moreau, Storani y Posse trabajaron para ganar el partido y ponerlo al servicio del vicepresidente de la Nación Julio Cobos. Pero el mendocino nunca dio señales de acompañamiento explícito hacia ese espacio. No colaboró en la campaña. Buscó la unidad desde el principio, quizás para esquivar la interna. En este sentido, el ex gobernador cuyano tomó relevancia en los medios como tercero en discordia de un conflicto del gobierno nacional, su figura fue el rebote de distintos acontecimientos políticos. Pero el caso de Alfonsín es diferente, se gestó desde su propia iniciativa, y puede ser la propuesta electoral que nace en las entrañas partidarias.
Carlos Pagni, en La Nación, escribió: “La participación fluctuó del 12 al 18% según el distrito, lo que indica que los afiliados no tuvieron demasiado en claro para qué se los estaba convocando. Pero ese argumento pesa todavía más para Moreau y Storani, que apostaron todo a la baja concurrencia de los afiliados”.
Otro tema a tener en cuenta es que el intendente de San Isidro fue el único de los dirigentes que quedó con un poco de aire de cara al futuro. No declina de sus intenciones de ser candidato a gobernador. Como argumento puede mostrar que en toda la primera sección electoral, excepto Vicente López, ganó arrasando con todo su aparato. Aunque quedó demostrado el domingo que la provincia es mucho más que eso.
