Néstor Kirchner parece abocado a una “batalla” exagerada que le consume lealtades. Los intendentes siguen el desenlace que podría incluir vuelcos. Asoma la sombra de Duhalde para un eventual escenario post K. ¿Se resiente el oficialismo en el sur?
Por Ariel Kocik
La discusión por el campo fue al Congreso, pero se quiere tratar la cuestión “a libro cerrado”. El clima de aislamiento generó deslices, y rumores de búsquedas de un paraguas (¿duhaldista?) de dirigentes que no jugarían sus cartas al “todo o nada” oficial, hoy contra un sector tradicional del país, y que señala réprobos y elegidos puertas adentro.
El bastión peronista metropolitano no es inalterable. Más bien sabe de ciclos, que se apagan con la luz del caudillo. En el noroeste hay un reacomodamiento del PJ, y en el sur hay versiones de tironeos con el Lanús de José Pampero, si bien no hay por qué pensar que sacará los pies del plato. Pero faltaría la plata para las obras. El intendente Díaz Pérez, además, recibe quejas de continuar el quindimilismo, de grupos como el Movimiento Evita. Lo corren por izquierda.
La granja ya se rebeló en el interior, ¿hay voces de alerta en el conurbano? Gutiérrez tiene uno de los perfiles más autónomos, y exhibe apoyos fuera del PJ, además de un carisma natural que lo proyecta como una figura de argamasa propia. Tiene el antecedente de unos años 90’ cerca de las fábricas recuperadas, lejos del abrigo menemista.
Su preocupación por el diálogo local, tal vez se traduce en una inquietud por el modo en que el kirchnerismo tensa la discusión nacional. “La única verdad es la realidad”, y marca inflación y falta de productos, mientras la economía tiene las mejores chances. ¿Cómo explicarlo? El camañismo también ansía una solución más institucional.
El “Barba” cree en el proyecto K. Con su estilo dialoguista, comprenderá todo lo posible a su gobierno. Habrá que ver cómo cuida el gobierno a su gente. Un Das Neves dijo “hasta acá llegué”. Lo seguirían legisladores. Dependen de la Nación, pero también de sus pueblos.
El territorio que fue duhaldista, tal vez planee sobrevivir a un kirchnerismo que presenta fisuras. Scioli no comulga con la confrontación y los antagonismos, aunque luzca disciplinado. ¿Duhalde? Todavía en su largo invierno, no olvida su capital, hoy alimentado con un perfil “demócrata”, luego de su paso por el MERCOSUR, y diálogo con Alfonsín de por medio. Fue, además, “el que se hizo cargo del desastre”, diría un spot. Tiene tradición partidaria, y aceitadísimos resortes en el sur. El intendente Rossi de Lomas fue de su confianza. Berazategui vio pasar cambios de piel del justicialismo nacional. Todavía el kirchnerismo parece fuerte pero, ¿no parecía Duhalde un caudillo irreemplazable? Que el lomense haya anunciado su retiro para no volver, es casi un dato menor en la fértil realidad bonaerense. Ya estaría al habla con intendentes. Se abrió un panorama donde todo está por verse.
En cuanto al anibalismo, es difícil que su líder tenga un lugar destacado en un supuesto universo pos kirchnerista. Parece atado a su suerte. El destino de su bloque quilmeño es una incógnita.
