Este fenómeno es un concepto asociado a la mini brecha de enfriamiento que sufre la economía de un estado como consecuencia de la incertidumbre ante posibles, futuros y cercanos cambios de escenarios político-socio-económicos.
En el caso argentino, el efecto “freeze” impacta y hace mella en su economía en este año electoral, que surge en paralelo al presente y delicado clima mundial, con previsibles ajustes en la economía de la Eurozona, guerra de divisas Euro, Dólar, Yen, Yuan, la crisis económica de los EEUU (2008-2011), el avance continuo de China y la enorme dependencia económica global que el mismo genera.
Al momento sabemos que el crecimiento económico argentino se tornó decreciente en lo que respecta a su PIB con respecto al año pasado (-2.8%) y se prevé para el 2012 una variación porcentual negativa (-2%) respecto de este año. Se conoce y de manera muy clara que la inflación ya comenzó a tensionar y bastante la salud de este modelo económico.
¿Qué sucede entonces con el dólar?
Se lo enfría, se trata de que no se aprecie la moneda norteamericana en gran escala.
Hay una fuerte intervención del Banco Central de la República Argentina que acumula divisas para que en caso de haber una oscilación del dólar sea pequeña y que el gobierno de turno se vea favorecido por esta maniobra.
Las consecuencias pueden ser dificultosas, ya que es muy probable que luego de las elecciones el dólar aumente en gran escala y que el BCRA o el gobierno ya no intervengan para controlar su valor y lo dejen fluir libremente.
Entonces el panorama va a ser peor, el empobrecimiento que la Argentina viene acumulando por la inflación se va a incrementar aún más. La muy posible corrida del dólar aumenta las especulaciones de los argentinos, queriendo obtener la divisa para anteponerse a ciertas incontingencias. O en su defecto el ahorro de la moneda doméstica caería enormemente y el consumo o endeudamiento con la misma se continuaría financiando.
A su vez vemos que las grandes empresas, ante este escenario de cautela, retienen y congelan sus cadenas de pagos u obligaciones difiriendo hacia delante su panorama financiero afectando a empresas menores e impactando negativamente sobre sus finanzas. En si, el efecto “freeze”, generado por el ambiente de incertidumbre ya citado, es una mini brecha en el tiempo, pero que puede crear grandes problemas.
¿Qué sucede entonces con la inflación?
En 2007 comenzaron los inconvenientes por las publicaciones de índices de inflación del INDEC y sus diferencias abismales con publicaciones privadas del mismo. Hoy, cuatro después, las discrepancias continúan. Todos sabemos que la tasa de inflación oficial no es la real, y que este sistema es un modo de disimulación y encubrimiento de la misma, ante organismos acreedores financieros internacionales, con el objetivo final de que los mismos no aumenten la tasa de interés.
Mientras se siga con esta tendencia de encubrimiento, van a seguir perjudicando a los tenedores de títulos de la deuda pública Argentina y por lo tanto sus habitantes y empresas deberán soportar una sobre tasa en la tasa de los créditos y por lo tanto dificultan aún más las inversiones. Inversiones tan necesarias para la mejora de la productividad y la generación de empleo bien remunerado.
La inflación se sostiene y se enfría con publicaciones tendenciosas, hace más de 15 meses que el IPC oficial no muestra grandes cambios, y según consultoras privadas el valor del mismo se ha duplicado, sabemos que el camino hacia una inflación moderada ya sido sobrepasado, la inflación real por definición es “galopante” porque ya supera el 30 %. Surgen los interrogantes. ¿El siguiente paso a largo plazo es “hiperinflación” o “estanflación”? Aunque por el momento no hablamos de una gran desaceleración económica, sino de rendimientos decrecientes.
En este caso, el efecto “freeze” aplicado a la inflación, es una maniobra político-económica de contención. Yo me pregunto al igual que todos los argentinos. ¿Hasta cuando la contención de la misma va a ser sostenida? El dólar también se encuentra amarrado.
Un tercer inconveniente o interrogante que asoma en este periodo “freeze” es el precio de algunos bienes y sus futuros incrementos que pueden afectar a la industria, como ser el de los combustibles y/o derivados de hidrocarburos, sembrando la incertidumbre en los dueños de capitales asociados a los mismos y a sus consumidores para después de Octubre.
Este efecto sólo genera que los argentinos no aprecien su moneda, se aferren a divisas fuertes extranjeras, estimulando el ahorro externo y por ende la baja de productividad e inversión nacional. Quizás este efecto después de las elecciones desaparezca, la economía se entibie, el dólar se aprecie en gran escala y se de a conocer la verdadera inflación. Quizás haya que intervenir en el mercado minorista de divisas y poner un tope, y como medida económica, establecer al dólar sólo como una divisa de intercambio internacional o en su defecto para operaciones de inversión de grandes magnitudes, evitando el ahorro con esta moneda y que la misma no se aprecie.
Lamentablemente tendremos que esperar, ver los posibles cambios en la crisis de la Eurozona y estar atentos a las repercusiones de las economías de EEUU y China.
Hasta entonces “freeze”.
