Luego del crispado discurso de la presidenta Cristina Fernández, reaparecieron las cacerolas en Plaza de Mayo. El paro del campo llegó al día 14 y D`Elía confrontó con los manifestantes. Editorial de Eduardo Román en “Pasa de Todo”, por FM 104.7. Escuche el audio.
Por Eduardo Román
Este tema que ha ocurrido con el campo, esta situación de Gobierno versus Campo, nos retrotrae a distintas épocas del pasado que uno no quisiera volver a atravesar. El año 45, el año 55, el año 76. Lamentablemente, después de las 7 de la tarde, cuando terminó de hablar la Presidenta de la Nación, se observó un país dividido. Un país crispado entre los sectores urbanos, el campo y las distintas posiciones que se van tomando respecto al tema.
Es necesario decir que lo fundamental acá es retomar el diálogo. Debe volver la política. La política es negociación, diálogo. Se debe dejar de lado esta situación de espiral de violencia verbal, que incluso ha llegado a los hechos. Hemos visto las imágenes de la medianoche, increíbles, cuando D`Elía y su gente se estuvo agarrando con algunas personas que espontáneamente llegaron para manifestar en contra del Gobierno.
¿Qué es lo que uno siente? Que la violencia no nos va a conducir a ningún lado. Que la división entre argentinos no nos va a conducir a ningún lado. Que la puja de Poder, con intolerancia, con intransigencia, sin diálogo, a la vuelta de la esquina nos crea más tensiones y más problemas. Es un camino sin retorno.
Uno puede llegar a compartir lo que dice la Presidenta en el espíritu de su discurso, pero no todo. Pero no sólo se puede cuestionar lo que dijo, con un discurso claramente demagógico, sino también el alto tono crispado. Un discurso que ha sido errático porque tensionó aún más la situación.
Las manifestaciones en la Ciudad ayer también marcan que se ha agotado un estilo. Hubo un error de cálculo de la Presidenta en relación a lo que dijo. A las 6 de la tarde se esperaba que Cristina Fernández llamara al diálogo. Pero ocurrió justamente lo contrario.
“Si el gobierno cede en este momento, pareciera que le tuercen el brazo”. Sin embargo, yo concuerdo con los que dicen que este es un gobierno suficientemente fuerte como para llamar al diálogo con autoridad, y sin perder poder. Yo me resisto a estos discursos viejos, de un lado y del otro, donde se recrea al paradigma de 70 versus 90, Braden contra Perón o Peronismo versus Libertadora. Eso ya lo vimos. Sentimos algo muy feo cuando volvemos a ver ese espíritu viejo, y renegamos de esta situación. Porque ya sabemos a qué nos condujo.
Por un lado, aparece esta cuestión permanente de las clases medias y medias-altas, que sólo salen a la calle cuando se les toca el bolsillo. No hay solidaridad en relación a otros temas que pasan cotidianamente, y esto molesta al resto de la gente. No hay que olvidarse que la realidad indica que en el 2001 la gente salió a la calle cuando tuvo problemas con el banco y el corralito. Esa frase de “piquete y cacerola, la lucha es una sola” duró poco. Duró un verano.
Ni con esta gente, ni con este espíritu. Ni tampoco a favor de los Moyanos con los contrapiquetes, los D`Elía y su grupo tomando la plaza de manera patoteril y pegándole a la gente. Hay una mayoría de argentinos que NO estamos ni con una situación ni con la otra.
En esto de poner al Campo en contra de lo que piensa el Gobierno, me parece que hay que escuchar también a lo que le está pasando al pequeño chacarero o pequeño productor. El gobierno tuvo la torpeza de juntarlos a todos en la misma bolsa, unirlos, no en el amor, si no en el espanto contrarios a las políticas kirchneristas.
Se habla de las retenciones. Yo pregunto si esas retenciones van a servir para algo. Porque después nos van a tener que contar de qué manera se va distribuir equitativamente el dinero que se recaude. Esto todavía no lo sabemos.
Este gobierno, que ha mejorado mucho la economía de los argentinos del 2003 a esta parte, ¿pero se ocupó realmente de redistribuir y de tocar intereses para ver si el Producto Bruto se reparte de otra manera? ¿Esto ha sido realmente así?
Leímos que el Secretario de Comercio Interior, el Sr. Moreno, eligió concertar precios y subsidios con los molinos y no con los productores de trigo. Estuvo acordando con los supermercados a lo largo de los últimos 24 meses, y no lo hizo con las carnicerías. Pactó con las usinas lácteas, y no con los tamberos. También con el consorcio de frigoríficos exportadores, sin que los productores ganaderos y los frigoríficos chicos y medianos le dieran el consentimiento. En definitiva, hay una explicación en la inflación que estamos viendo. Y hay una explicación que indica que, evidentemente, el gobierno no tiene de aliado a los pequeños y medianos agro-productores. Este discurso demagógico, para los medios, de creer que el Campo es sólo la Sociedad Rural y que aquí no pasa nada.
Una frase muy poco feliz de la Presidenta, que dijo que “en política se puede ser peronista, antiperonista, comunista. En política se puede ser cualquier cosa, pero en Economía hay que tratar de ser sensato y racional, lo más que sea posible”. Con este discurso la Presidenta se está olvidando de la política. Ha menoscabado a la política. Ha dicho que la política puede ser de un color o del otro, que no importa, pero lo que dice realmente es que la política es lo que ella dice y se acabó. La política no es diálogo para el kirchnerismo. La política no es consenso. La política no es acuerdo. “Se puede ser lo que quieras, total después vas a venir al pie…”
Uno observa de qué manera los gobernadores e intendentes le pertenecen al gobierno, que es a través del miedo y la obediencia debida. “Si estás conmigo, el dinero se gira y bajan obras, pero si no vas a padecer el rigor de ser opositor”.
Para eso basta el ejemplo de San Martín, hilo conductor del discurso por el cual nos explicaron por qué Ivoskus terminó acordando con los Kirchner, cuando antes estaba en el ARI. Esto lo sabe cualquiera.
Los gobernadores que ayer a la mañana intentaban mostrarse como dialoguistas, tratando de mediar, terminaron siendo obligados a sentarse en las primeras filas de Casa de Gobierno para apoyar el discurso de Cristina.
Con un país así dividido, sin diálogo, la situación entra en un punto de no retorno. ¿Qué pasó con las fuerzas de Seguridad en la plaza? ¿Si todo el mundo sabía que D`Elía marchaba hacia la plaza, por qué no se protegió a los que manifestaban del otro lado, aunque fueran del signo contrario a lo que piensa el gobierno? ¿Por qué la Policía no estuvo en el medio? ¿Se hizo una especia de zona liberada para que la gente se agarre a trompadas? ¿El Estado no debe velar y proteger a TODOS los ciudadanos?
Pase lo que pase, acá hay un campo que ya agotó toda su situación, que nos está dejando sin alimentos en las góndolas. Eso tampoco es justo, padecer el desabastecimiento en función de los que más ganaron con este modelo. Pero el gobierno, cuando tenga que ver qué es lo que ocurre, va a tener un triunfo pírrico. Y ahora no saben cómo retornar de la situación a la que se llegó.
Ojalá esta crisis sirva, para discutir qué país queremos, para discutir qué modelo productivo queremos, y para discutir qué campo queremos. Evidentemente ha sido exitoso el camino recorrido por el kirchnerismo hasta la fecha, pero a veces pareciera que no saben cómo continuar.
