El ministro de Economía buscará que los enviados del organismo aprueben los movimientos contables correspondientes al primer trimestre del 2022, por los cuales el país registró un déficit fiscal de 0,3%, en sintonía con lo comprometido en el acuerdo, que implica un déficit total para todo el año de 2,5%.
Para Economía todo es lícito y abierto al análisis, sin contabilidades ocultas. O, dicho de otro modo, sólo importa que le FMI lo apruebe como válido. Al presentar los datos del primer trimestre, la secretaría de Hacienda de Raúl Rigo había dicho que hacia marzo “el incremento nominal del déficit primario se encuentra dentro de los valores previstos al inicio del ejercicio, incluso considerando los efectos del alza de los precios internacionales sobre las cuentas públicas, generados por el conflicto bélico entre Rusia y Ucrania”. Y que, lo más importante, entre enero y marzo se registró un aumento real del 9,1% interanual de los ingresos totales, lo que “se asocia a la mayor recaudación de tributos ligados a la seguridad social y a la actividad económica, en el marco del proceso de crecimiento acompañado por una mejora de los salarios y una recuperación del empleo registrado”.
La esperanza de Economía es que los datos se aprueben en la misión de la próxima semana, junto con la acumulación de reservas en el Banco Central y el crecimiento proyectado de 4% del PBI para todo el año. Y que sobre la base de estos datos se avalen el resto de las variables que el país debe cumplir, y cuyo tilde verde está seriamente comprometido. Especialmente el dato de inflación y, en menor medida de inconsistencias, la política cambiaria y la emisión monetaria, terrenos donde el Palacio de Hacienda no puede mostrar resultados positivos y esperanzadores para el futuro. O al menos datos que proyectados para todo el ejercicio se acerquen a lo pactado. La estrategia desde Buenos Aires, es que los números de las variables que sí se cumplirían, sean lo suficientemente sólidos y lógicos, para que opaquen a las metas y objetivos que ya se sabe no se cumplirán. Sabe Guzmán y su equipo, que en algún momento del resto del año, quizá durante las próximas misiones del FMI que restan para lo que queda del 2022, habrá que recalcular varias de estos números y porcentajes; y se necesitará renegociar un waiver general. Para esto aún falta. La concentración del palacio de Hacienda, por ahora, es elaborar el mecanismo para los zooms que protagonizará la próxima semana.
