Hasta el momento los demócratas ya tienen la mayoría de los Representantes. Las elecciones en el Senado están muy ajustadas. Por primera vez, una mujer preside la cámara baja.
ALUVION DEMÓCRATA
Por Emiliano Martínez
Los demócratas capturaron la mayoría en la Cámara de Representantes en estas elecciones legislativas, donde se entrevé una especie de “voto bronca” respecto a la administración George W. Bush. Esto sucede en el marco de una guerra de Irak cada vez más impopular y una erupción de escándalos que corrompen a titulares de partido republicano en varios estados. Los demócratas ya suman 230 representantes, frente a los 205 lugares que ocupan los republicanos.
El Senado, sin embargo, permaneció con diferencias muy ajustadas. Los demócratas ganaron cuatro de los seis asientos. Suman 49 senadores en el congreso, frente a los 51 republicanos. El control del Senado parece depender de los estados claves: Virginia y Montana. En Virginia, donde el senador republicano George Allen está perdiendo por 1 solo punto frente al demócrata James Webb. En Montana, también hay una diferencia, de 3 puntos a favor del candidato demócrata Jhon Tester, frente al republicano Conrad Burns, un senador veterano que fue acusado de corrupción.
Bush supervisó los resultados de elección el martes 7 de noviembre por la noche, en la Casa Blanca después de la votación por la mañana en Texas. No hizo ningún comentario público. Días antes de las elecciones, él predecía victorias republicanas tanto en la Cámara de Representantes como en el Senado, arguyendo que el control del partido en el Congreso era vital para asegurar la victoria con la guerra frente al terrorismo.
La victoria democráta en la Cámara de los Representantes marcó un cambio de poder fundamental en Washington, donde los republicanos han sostenido su mayoría durante 12 años. Esta supremacía demócrata, le dio la posibilidad a Nancy Pelosi (California) de asumir la Presidencia de la Cámara. Esto es un verdadero desafío para Bush durante su dos últimos años en la Casa Blanca. Pelosi, es una demócrata progresista, defensora de los derechos de los ciudadanos latinos en Estados Unidos. “En la economía, la cultura y la política, los latinos son una parte integral de nuestra nación. Hay aproximadamente 43 millones de hispano-americanos y representa el mayor grupo en crecimiento del país. Su trabajo fuerte, su fortalecida fe y sus relaciones familiares han hecho un Estados Unidos mejor y más fuerte”, afirma la legisladora desde su sitio web.
NUEVA YORK, LA ESPINA DE BUSH
Eliot Spitzer, el fiscal del Estado que hizo una cruzada contra la corrupción de Wall Street, fue elegido el gobernador de Nueva York en una victoria demócrata histórica de un extremo al otro del estado. Spitzer recogió el 69,1 por ciento de los votos, mientras que John Faso -el candidato republicano- tan solo el 29 por ciento. Esta aplastante diferencia también se notó en las elecciones al Senado, donde la ex primera dama Hillary Rodham Clinton le sacó una ventaja de 34 puntos al candidato de Bus, John Spencer y la coloca para una oferta presidencial más que potable en 2008. " La semana pasada el vicepresidente Dick Cheney dijo que, independientemente del resultado, la administración iría con toda la velocidad, en la misma dirección. Bien, pienso que los Americanos han dicho: No tan rápido.", replicó la senadora Clinton poco después de enterarse de su victoria. Por otro lado, de los 29 escaños disponibles para Nueva York en la Cámara de los Representantes, los demócratas se quedaron con 23 lugares y los
republicanos solo con 6. Seguramente, los recuerdos de los atentados a las torres gemelas todavía están algo frescos para los newyorkinos, transformándose este Estado, en una verdadera punta de lanza que puede llegar a contener a la futura “presidente” de los Estados Unidos.
El sesenta por ciento de votantes se opusieron la guerra en Irak, y el 40 por ciento dijo que su voto era un voto contra Sr. Bush. Además, un número significativo de votantes dijo que la corrupción era una cuestión crucial en su decisión, dentro de un año en el cual los republicanos han tenido varios escándalos en sus filas. Los votantes independientes, un grupo visto de cerca en un país polarizado, se inclinaron por los demócratas.
Los demócratas anotaron un triunfo crucial en las elecciones de gobernadores como la de Ted Strickland en Ohio –baluarte republicano-, frente a Kenneth Clackwell, por 24 puntos de diferencia. Sin embargo, los republicanos tienen 11 lugares de los 18 habilitados para los representantes. Los demócratas también tomaron el mando de la mansión del gobernador en Massachusetts, y el Gobernador Eduard Rendell, un Demócrata, ganó en Pensylvania.
Temprano por la tarde, algunos titulares, daban como presagiaban una derrota republicana en varios puntos del país. En Kentucky, la representante Ana Northup, quien tenía una historia de soportar grandes desafíos fue derrotada por el demócrata John Yarmuth. En Indiana, tres republicanos fueron derrotados: John Hostettler, Michael Sodrel y Chris Chocola. En Connecticut, la longeva y veterana republicana Nancy Johnson, fue derrotada por Christopher Murphy.
NO TE QUIERO NI CERCA
En contraste con 2004 y 2002, cuando el presidente Bush fue buscado por candidatos republicanos en todo el país, ahora las cosas han cambiado mucho. Hoy Bush es sumamente impopular en muchas partes del país y fueron limitados los sitios donde era bienvenido. El candidato de su partido lo para la gobernación, Charlie Crist (quien finalmente gano por 7 puntos de diferencia) lo evitó para el cierre de campaña. Por supuesto, en todo el país, los demócratas usaron este tipo de casos denotando la oposición que Bush tiene hasta en sus propias filas.
Estas elecciones, son para Bush el presagio de su derrota. Con la Cámara de Representantes en su contra, y un Senado que de no ser arrebatado por los demócratas, estará muy equilibrado, los proyectos de gobierno de Bush tendrá muchos escollos. En materia económica, con una grave situación, los demócratas harán lo imposible para frenar el estrepitoso déficit que generó la guerra de Irak. Sobre asuntos de inmigración, la figura de Nancy Pelosi será todo un problema, dado que los demócratas apuntan a un plan integral de inmigración y no a un simple muro. Se estima que para el 2008, los hispanos se transformen en el 10 por ciento del electorado norteamericano.
Respecto a la Argentina, habrá que ver como reaccionan los demócratas. Por un lado, hay quienes sostienen que el país ya debería ir saldando algunas deudas con los tenedores de bonos (que se les hizo una gran quita mientras Lavagna era ministro de economía) y hoy ven como motivo de una nueva negociación el superávit que tiene hoy el gobierno de Néstor Kirchner. Otro tema que preocupa ya no solo a los demócratas, sino a todo el espectro político norteamericano, es la relación que tiene Kirchner con Hugo Chávez. Es posible que de seguir esta relación de amistad con el mandatario venezolano, las políticas respecto a Argentina vayan cambiando de forma progresiva, y específicamente, en el acceso al crédito y a las inversiones, aquellas que Kirchner fue a buscar haciendo sonar la campana de Wall Street.
