Con varias modificaciones en el medio, el cepo al dólar comenzó a regir el 28 de octubre de 2011, cuando el por entonces ministro de Economía Amado Boudou, acompañado por el titular de la AFIP, Ricardo Echegaray, anunciaba que podrían comprar dólares quienes contaran con "la capacidad contributiva necesaria".
Ante la incertidumbre generada tras la decisión, el actual vicepresidente aseguraba en su cuenta de Twitter que "no ha cambiado nada de nada respecto a la posibilidad de comprar dólares. Todo aquel que pueda demostrar sus ingresos puede adquirirlos".
Pero lo concreto fue que la medida se volvió cada vez más rigurosa, al punto de dejar a miles de personas sin la posibilidad de adquirir siquiera un dólar, aún justificando su compra para viajes al exterior.
Ante el requerimiento de la moneda norteamericana, ya sin importar la capacidad contributiva de los solicitantes, la respuesta de la AFIP era repetida y valía para todos: "Señor contribuyente, conforme a la información obrante en nuestra base de datos, su solicitud no es compatible con su capacidad contributiva".
En medio de la bronca, algunos lograban interponer medidas cautelares -como la del "abuelito amarrete" que quería regalarle 10 dólares a su nieto-. En muchos casos, la Justicia dictaba fallos judiciales en favor de los ciudadanos y, como contrapartida, el Gobierno ajustaba aún más las restricciones y ayudaba a potenciar un mercado de dólares paralelo que por momentos se volvió irrefrenable, alcanzando el nivel máximo ayer, con una cotización de $13,50.
Desde la Casa Rosada se negaban a reconocer que existía un "cepo" y preferían hablar de "restricciones" a la compra de divisas. Y argumentaban las limitaciones aduciendo que las medidas adoptadas servían para pagar deudas que "no fueron contraídas por este Gobierno".
En agosto de 2012, la AFIP estableció un recargo del 15 por ciento a la percepción que cobra la AFIP sobre el monto total de consumos en el exterior con tarjeta de débito y crédito, como adelanto de Ganancias y Bienes Personales. Ese impuesto trepó al 20 por ciento en marzo de 2013 y volvió a subir hasta el 35 por ciento en diciembre del año pasado. El recargo, que abarca la compra de paquetes turísticos, pasajes y otros servicios vinculados, retrocede ahora nuevamente al 20 por ciento que se aplicaba anteriormente.
Con el objetivo de frenar aún más la fuga de capitales, ante una caída de las reservas del Banco Central de casi 1.000 millones de dólares en lo que va del año y una baja acumulada de 23.000 millones desde 2011, se intentó también trabar las compras en sitios web del exterior. A través de una resolución publicada en el Boletín Oficial, el Gobierno dispuso esta semana que los argentinos que realicen ese tipo de operaciones deberán completar un formulario de la AFIP. Se trata de una declaración jurada que, junto al comprobante de pago, se le exigirá al comprador a la hora de retirar la mercadería de la Aduana.
La nueva normativa estableció un límite de compra de hasta u$s 25 anuales sin cargo alguno. Pero una vez que se supere ese límite, se deberá abonar un impuesto del 50% sobre el excedente.
Casi al mismo tiempo, a partir del anuncio de esta mañana se habilitó otra vez la compra de dólares para fines de atesoramiento por parte de particulares, a casi dos años del comienzo de las restricciones. El ministro de Economía, Axel Kicillof, aseguró que la normativa busca "generar más equidad en este asunto cambiario y, al mismo tiempo, dar certidumbre y certeza sobre cómo vienen las variables principales, a pesar de que se vio que hay intereses muy fuertes atentando contra el proyecto económico".
