En La Plata, el precandidato a gobernador presentó sus "lineamientos estratégicos" y apuntó contra a María Eugenia Vidal. El gobernador envió a Cristina Álvarez Rodríguez a la cita.
Julián Domínguez cerró su campaña de cara a las primarias del domingo en el auditorio del Pasaje Dardo Rocha de La Plata junto a su compañero de fórmula, Fernando Espinoza, y el intendente local, Pablo Bruera. Hasta allí el plan era el previsto, pero la denuncia que este domingo el programa Periodismo Para Todos hizo vinculando a su contrincante en la interna, Aníbal Fernández, con el narcotráfico cambió todo lo demás.
Entre intendentes, diputados y candidatos, Domínguez se mostró festivo y alegre, como hiciera ayer por la noche cuando visitó a Marcelo Tinelli y bailó una chacarera en ShowMatch. Sólo cambió su semblante cuando, ya retirándose, un colaborador le comentó al oído sobre el ataque al edificio donde vive Jorge Lanata.
Daniel Scioli, que hasta ayer era uno de los oradores del acto, canceló su participación a último momento y envió en su lugar a la ministra de gobierno bonaerense, Cristina Álvarez Rodríguez, encargada de llevar un mensaje de calma a las filas de Domínguez y de explicarle al presidente de la Cámara de Diputados de la Nación que el pedido de no ir había emanado directamente de la presidente Cristina Kirchner. Como contrapartida, el faltazo a La Plata eximirá a Scioli de tener que concurrir al Teatro Gran Rex y mostrarse con Fernández en medio del escándalo. La enviada de Scioli estuvo sentada en el escenario junto a Domínguez y Espinoza y cuando habló, pidió abiertamente el voto por los precandidatos, lo que llevó a los más entusiastas a autoproclamarse "la fórmula de Scioli".
Domínguez apenas si hizo mención al cruce de acusaciones con Fernández, con quien, citando al Martín Fierro, volvió a solidarizarse. En todo caso, los tiros fueron por elevación, como cuando dijo que van a "romperse el alma" para que la Provincia aporte a la victoria de Scioli en primera vuelta, algo que, creen, es imposible con Fernández de candidato por su alta imagen negativa.
Luego de presentar los "lineamientos estratégicos" de un eventual gobierno, se concentró en apuntar lo cañones contra la precandidata del PRO, María Eugenia Vidal, tildando a su candidatura de "falta de sentido común". Entre sus promesas se encuentran cuatro mil kilómetros de rutas, 100.000 viviendas por año, nuevos ministerios -de Ciencia y Tecnología, de Derechos Humanos, de Cooperativas y de Lucha contra el Narcotráfico y Prevención de las Adicciones-, crear una policía judicial, obras hidráulicas y una agencia de trabajo en cada municipio, un plan de primer empleo de los jóvenes, la ampliación de la doble escolaridad y obligatoriedad de la sala de tres años; ampliación de las UPA y creación de la tarjeta SALBA para que los bonaerenses tengan una historia clínica única. En la que tal vez haya sido su propuesta más osada, dijo que desdoblará las elecciones de consejeros escolares, para revalorizar su papel en el mejoramiento de la calidad educativa.
Espinoza hizo un discurso en el estilo que lo caracteriza: efusivo, algo disperso de a ratos, y con momentos de gran efectividad. "Vamos a reventar las urnas con votos peronistas", prometió, dijo que Vidal es "una buena persona" pero que "cada vez que cruza la General Paz se pierde". Golpeado por acusaciones de Aníbal Fernández, le respondió sin nombrarlo: "A nosotros no nos entra ningún ataque porque no somos parte de una película italiana del pasado". "Somos militantes, somos gente común", dijo, y agregó: "No tenemos nada que esconder, caminamos con la gente".
Tras el acto, Domínguez y Espinoza mantuvieron una breve charla con algunos de los intendentes que los acompañaron. Además de Bruera, estuvieron Gustavo Pulti, de General Pueyrredón; Humberto Zúccaro, de Pilar; Daniel Di Sabatino, de San Vicente; Julio Pereyra, de Florencio Varela; Hugo Curto, de Tres de Febrero; Daniel Bolettieri, de Almirante Brown; Juan Pablo Anghileri, de General Rodríguez; Carlos Urquiaga, de José C. Paz; Oscar Sico, De Ezeiza; Ismael Passaglia, de San Nicolás; Eduardo "Bali" Bucca, de Bolivar, y Gustavo Arrieta, de Cañuelas, entre otros. Algunas ausencias eran atribuidas a las presiones que, desde la Casa Rosada, ejerció Fernández, quienes además controla con mano de hierro que los barones del conurbano repartan sus boletas.
Esta noche, Domínguez irá a Chacabuco a participar de una vigilia por el aniversario de la ciudad. Luego, volverá a la capital y participará el jueves del cierre de campaña de Scioli. El domingo, votará en su ciudad, donde piensa instalar el búnker.
