Tras el golpe del Senado, los bloques opositores más duros aguardan señales claras de los mandatarios provinciales antes de desafiar los vetos presidenciales.
Luego de la contundente derrota legislativa que sufrió el oficialismo en el Senado, la oposición en la Cámara de Diputados mantiene cautela. Los bloques más críticos del gobierno del presidente, Javier Milei, decidieron no avanzar de inmediato con la embestida parlamentaria. Desconfían del compromiso real de algunos gobernadores que, aunque integraron Juntos por el Cambio, ahora se muestran alineados con el oficialismo y temen que no estén dispuestos a confrontar con la Casa Rosada.
Desde Encuentro Federal, el espacio liderado por Miguel Ángel Pichetto, la postura es clara: «Antes de convocar a sesión especial queremos confirmar que los 24 gobernadores están dispuestos a jugar a fondo. Y que el pedido para sesionar sea presentado por los legisladores que los representan. De lo contrario va a suceder lo mismo de siempre», afirmaron al portal LN en referencia a los pactos subterráneos que muchos mandatarios sellan a espaldas del Congreso.
Los nombres de Alfredo Cornejo (Mendoza), Rogelio Frigerio (Entre Ríos) y Leandro Zdero (Chaco) aparecen como los principales blancos de las sospechas. También Hugo Passalacqua (Misiones) y Gustavo Sáenz (Salta) están bajo la lupa. La desconfianza se acentuó tras las ausencias en la votación del Senado de legisladores que responden a ellos, como Mariana Juri, Rodolfo Suárez y Víctor Zimmermann, quienes evitaron apoyar proyectos impulsados por sus propios gobernadores.

La unidad de los gobernadores será decisiva en Diputados
En esta fase, el foco está puesto en las iniciativas que lograron media sanción en el Senado y que apuntan a redistribuir fondos coparticipables. Si bien podrían aprobarse con mayoría simple, la oposición aspira a reunir dos tercios de los votos en Diputados, para condicionar políticamente al Ejecutivo o forzar la resistencia frente a un veto presidencial. Sin embargo, romper el bloque de los 87 héroes -los diputados que el año pasado blindaron al oficialismo-, parece, por ahora, un objetivo lejano.
Mientras tanto, los opositores esperan que Milei cumpla su promesa de vetar las leyes que otorgan mejoras a jubilados y personas con discapacidad. La estrategia consiste en evaluar el nivel de reacción del Congreso una vez que esos proyectos regresen a la Cámara. La iniciativa sobre jubilaciones plantea un incremento del 7,2% correspondiente a la inflación de enero 2024, no reconocida por el Gobierno, además de una suba del bono mínimo a $110.000. En tanto, la ley de emergencia en discapacidad busca extender beneficios hasta diciembre de 2026, con posibilidad de prórroga, incluyendo mejoras en los aranceles de prestadores y en pensiones no contributivas.
Ambas normas fueron aprobadas con márgenes holgados: 142 votos a favor en el caso de jubilaciones, y 148 en el de discapacidad. Sin embargo, ninguna alcanzó los dos tercios necesarios para resistir un eventual veto. La clave estará en los diputados ausentes y en quienes optaron por abstenerse, muchos de ellos antiguos aliados del oficialismo que hoy evalúan sus próximos pasos con calculada expectativa.
En este escenario incierto, se abren dudas sobre posibles acuerdos entre gobernadores y la Casa Rosada. «Rogelio está en plenas tratativas para cerrar un acuerdo electoral con los libertarios en Entre Ríos», deslizó un legislador que conoce de cerca las negociaciones. Otros, como el salteño Sáenz, ya dieron señales con fotos y reuniones junto a Karina Milei. Agosto, cuando se definan alianzas y listas, marcará un momento clave: si el Gobierno logra seducir a sus aliados con fondos u obras, podría neutralizar cualquier avance legislativo opositor hasta después de las elecciones.
