¿Puede el ruido argentino alterar la música catalana? La selección argentina transita la vigilia del Mundial con los pies en esta ciudad, aunque a sus oídos llega inevitablemente el eco de lo que se dice del otro lado del océano. Alcanzaba con pararse ayer a la tarde en el lobby del hotel Princesa Sofía para comprobarlo: los integrantes del cuerpo técnico caminaban, la mayoría sin la ropa oficial, mientras las pantallas de sus teléfonos devolvían notas de medios y comentarios de las redes sociales que cuestionaban la licencia de un día y medio que Jorge Sampaoli acababa de darle al plantel. Apenas del otro lado de la puerta, bajo la llovizna, un grupo de hinchas autoconvocados subía el sonido de tambores y los cantos, en un banderazo dedicado a los jugadores. La paradoja estaba servida: no había destinatarios que recibieran el regalo.
La agitación no le movió demasiado el amperímetro al entrenador, que charlaba animadamente con Paco Seirulo en un bar del hotel. Vaya a saber, pero quizás quien es señalado como el artífice de la metodología de trabajo del majestuoso Barcelona de Pep Guardiola pudo haberle dicho al técnico argentino una de sus frases más altisonantes: «La preparación física no existe», reflexionó una vez el catalán. Ese tópico era el tema del momento fuera del entorno en el que tomaban café: ¿necesitaban los cuerpos de los jugadores hacer una pausa así? ¿Por qué darles ese descanso a futbolistas que en menos de dos semanas debutarán en el Mundial? Desde el cuerpo técnico creen que explicarlo públicamente es darles crédito a los que pontifican que se trata de un error grosero, pero igualmente dejan saber sus razones.
