En medio de la polémica que salpica a Lázaro Báez, el ministro de Planificación se mostró con intendentes de Santa Cruz en la Casa Rosada y, sin mencionar al empresario, habló de las denuncias sobre desvíos de fondos. Calificó de “chantada y una operación mediática” a la información vinculada con las licitaciones para la construcción de dos represas en el sur.
"Operación mediática", "chantada", "licitación estratégica". El ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, aseguró que la licitación para la construcción de dos represas en el sur del país está "en pleno desarrollo" y acusó "a cierto diario" de "operar" para "parar" el proceso.
En medio del escándalo por la revelación de supuestas maniobras de lavado de dinero que habría cometido el empresario santacruceño Lázaro Báez con fondos destinados a la construcción de obras públicas, De Vido vinculó estas denuncias con la licitación de las represas Néstor Kirchner y Jorge Cepernic.
"Es una chantada y una operación mediática todo esto que se ha montado, tendiente a parar esta licitación, que es estratégica para la Argentina", aseguró. Además, negó rotundamente que "haya empresas amigas del Gobierno" entre las oferentes.
El diario Clarín publicó el miércoles que por el escándalo de Lázaro Báez, el Gobierno intentó frenar la licitación de las represas en Santa Cruz, que tiene al empresario entre sus principales oferentes.
En la Casa de Gobierno, el ministro de Planificación encabezó la firma de convenios por 400 millones para la ejecución de obras de infraestructura con intendentes de Santa Cruz, en el marco del plan "Más Cerca, Más Municipio, Mejor País, Más Patria". Y aprovechó la ocasión para hablar de las represas.
"Se empieza ver la cola de la operación, la licitación está en pleno desarrollo", dijo. "Por ahí decía algún diario que eran tres empresas amigas del Gobierno; nada menos que eso. Se vendieron 12 pliegos y esas empresas armaron cinco UTE", explicó.
El acto fue en el Salón Norte de la Casa Rosada y estuvieron presentes el jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina, el secretario General de la Presidencia, Oscar Parrilli, y el ministro de Salud, Juan Manzur.
Fuente: La Nación
