Mientras el gobierno de Macri acelera los tiempos para pagar a los buitres como único requisito para volver a pedir, escuchamos, leemos y vemos de qué forma los partidarios del endeudamiento operan, sin que la mayoría de nuestro pueblo conozca la realidad.
El presidente les dijo a los gobernadores que la Nación iba a avalar los endeudamientos provinciales, lo que algunos operadores económicos y periodistas ponderaron como si fuera una verdad revelada.
La historia cruel del endeudamiento argentino tiene fecha. Comienza el 17 de diciembre de 1824 cuando el presidente Rivadavia avaló, justamente, un endeudamiento de la provincia de Buenos Aires, por un millón de libras esterlinas con los ingleses.
La trampa de los piratas fue de una magnitud increíble. Según se cree, del millón de libras solo se recibieron 85.000 y el resto fueron papeles.
Supuestamente el endeudamiento era para tener un puerto moderno, aguas corrientes para Buenos Aires y fundar pueblos en las fronteras con los indios. Nada de eso ocurrió. La mayoría se usó para fundar un banco y gran parte se gastó en la guerra con Brasil.
La Baring Brothers le sugirió al país colocar el 70% de su valor escrito y mandaron órdenes de pago contra comerciantes ingleses radicados en el país, por lo cual no vino el oro del empréstito sino que era simplemente un crédito de británicos radicados en Buenos Aires para que consumiéramos aquí.
Manuel Dorrego dejó de cumplir con el pago y Rosas tampoco lo hizo.
Pero la Baring se reservaba una sanción del 20% de interés para entrar en mora.
En 1845 cuando el bloqueo anglo francés a las aguas del Paraná, Rosas no le había enviado un solo peso.
En 1824 Norberto De la Riestra viaja a Londres y le informan que la deuda argentina alcanzaba a 1.641.000 libras.
Mientras tanto con la llamada Guerra de la Triple Alianza, con Bartolomé Mitre a la cabeza contra el Paraguay, esa deuda se había convertido en 2.618.000 libras esterlinas.
Cuando llega el tiempo de Sarmiento la deuda externa estaba en 14.500.000 libras esterlinas.
Desde el origen espurio de la deuda para no abundar con más datos, las cifras se fueron agigantando y los ingleses fueron destruyendo lentamente la vieja herencia territorial del Virreinato del Río de la Plata, inventando la República Oriental del Uruguay, destruyendo al poderoso Paraguay y haciendo que se cedieran tierras a Bolivia de provincias que habían participado de nuestra propia independencia.
Con el manejo de los ferrocarriles y los puertos todo lo que el campo producía se sacaba vía Inglaterra, en trenes ingleses que cruzaban la argentina, en puertos manejados por ellos, en barcos propios con empresas de seguros que le pertenecían, llevándose la materia prima y vendiéndole al país lo que se llevaban de aquí, manufacturado y con el valor agregado.
Se llevaban el cuero y nos vendías las carteras.
No conforme con eso, con las logias masónicas manejaron la estructura del poder. Y cuando se iniciaba el 1900 el abogado Manuel Quintana, que había representado las compañías inglesas, jura como presidente de la Nación en 1904.
Este presidente, en 1876, como abogado del Banco de Londres, había amenazado al país con la cañonera inglesa Beacon que había sido enviada a Rosario para defender las propiedades inglesas. Pero ahí no termina la cosa.
Cuando muere Roque Sáenz Peña y asume Victorino de la Plaza la presidencia en 1914 el salteño se manejaba en inglés y decía que había que pagar la deuda.
Cuando aparece Hipólito Yrigoyen en su primer gobierno había comenzado a disminuir la deuda en 20 millones de libras. Pero el poder se las ingenió para que apareciera Torcuato de Alvear y la aumentara en 140 millones.
Cuando llega el golpe del 30 se produce el empréstito Roca Runciman.
Durante la segunda guerra mundial la crisis económica se acentúa en el mundo. Y todo empieza a cambiar el 24 de febrero de 1946, cuando Perón - Quijano ganan las elecciones.
En poco tiempo se termina con el endeudamiento de la Baring Brothers, los títulos de Roca Runciman que andaban por EE.UU. y Perón declara la Independencia Económica. Hasta 1955 fuimos libres y soberanos. Los ingleses financian el golpe contra Perón.
Al concluir el período de la dictadura de la Fusiladora, se había vuelto a endeudar al país en 1000 millones de dólares.
Cuando se va Frondizi se debían 1800 millones de dólares. José María Guido lo lleva a 2100 millones.
Illia había comenzado a bajar parte de la deuda. A su caída, en 1966, se debían 1700 millones de dólares.
La Revolución Argentina deja una deuda de 11.000 millones de dólares, que el gobierno de Perón vuelve a bajar. Y hace cuarenta años, cuando la derrocan a Isabel en un golpe norteamericano, ruso, británico, la deuda era de 8.000 millones.
Martínez de Hoz y la dictadura entregan con 40.000 millones de dólares de deuda.
Alfonsín, con 80.000 millones. Menem con 140.000 millones, después de vender las joyas de la abuela y de privatizar el Estado.
De la Rua agranda el endeudamiento y se va con una crisis con muertos en la calle.
Kirchner toma el país con 150.000 millones de dólares de deuda. Cristina lo entrega con 280.000 millones.
Y Macri, si hacemos proyección, puede producir con endeudamiento que supere al PBI.
Sin contar el endeudamiento interno que dejó el gobierno anterior y al que ahora Macri va ampliar al mejor estilo de Rivadavia, permitiendo que los estados provinciales se endeuden.
Y para no ser menos el último presidente del primero, la provincia de Buenos Aires ya tomó una deuda de 1250 millones de dólares a devolver en 8 años, casi al 10% de interés.
Como verá, usted y yo somos los deudos de la deuda. Si esto no se corrige a tiempo, generaciones posteriores deberán cancelarla con territorio.
