En las últimas horas, el secretario de Defensa estadounidense Pete Hegseth, anunció la «Operación Lanza del Sur», un movimiento militar orientado al supuesto combate contra el narcotráfico. Según el Pentágono, el objetivo es “expulsar a los narcoterroristas del hemisferio occidental” y “proteger la seguridad nacional estadounidense” frente al avance del crimen organizado transnacional.
Este anuncio se da en medio de la ofensiva que impulsa el gobierno norteamericano sobre barcos venezolanos, una acción que sucede desde septiembre aproximadamente y que cuenta con 80 muertos y al menos 20 embarcaciones hundidas. Cabe destacar que dicha operación enmascarada bajo una defensa fronteriza contra las drogas fu calificada por algunos medios norteamericanos como una «ejecución extrajudicial».
Si bien, la Operación Lanza del Sur fue anunciada recientemente, la marina norteamericana viene desde agosto enfocada en los buques venezolanos. Trump firmó una orden que autorizaba el uso de la fuerza militar contra cárteles de la droga. Poco después, a finales de ese mes, se ordenó el envío de buques de guerra de la Armada a las costas de Sudamérica.
En sintonía con esta movida, Trump anunció un aumento de la recompensa por la captura de Nicolás Maduro de 25 millones a 50 millones de dólares, acusándolo directamente de ser el líder de un cártel del narcotráfico: el «Cartel de los Soles».
«En concreto, la Operación Southern Spear desplegará buques de superficie robóticos de larga duración, pequeñas lanchas interceptoras robóticas y aeronaves robóticas de despegue y aterrizaje vertical en el área de responsabilidad del Comando Sur de los Estados Unidos (USSOUTHCOM)», detalla la página oficial del Comando Sur de EEUU.
En concreto, la nueva operación formaliza y escala lo que ya se venía haciendo en la región, algo que mucho sospechan tiene por único objetivo sacar a Maduro del poder.
En este contexto, el gobierno de Nicolás Maduro advirtió sobre las “consecuencias incalculables” que podría tener una escalada militar en la región, y denunció que la operación representa una amenaza directa a la soberanía venezolana.
Según advirtieron analistas internacionales, el uso de fuerza letal sin coordinación regional podría violar el derecho internacional y generar un efecto desestabilizador en el Caribe y América Latina.
La operación también ha sido interpretada como un mensaje geopolítico en el marco de la competencia con China y Rusia por influencia en la región, y como parte de la estrategia electoral de Trump de mostrar firmeza en temas de seguridad hemisférica.