El histórico dirigente de la CTA, dialogó con La Mañana de Urbana (Lunes a viernes de 10hs a 12hs por www.urbanaba.com.ar). Criticó al Gobierno nacional y exhortó a "abrir la democracia".
Capitanich dijo hace poco que los salarios aumentan por encima de la inflación…
Bueno, ya no sorprende la verdad. Indigna, ya nos toman el pelo, sobre todo a los protagonistas de la vida real, de los hogares. 7 de cada 10 hogares que no llegan a fin de mes, o 3 de esos 10 hogares que están bajo la línea de pobreza. Por eso hubo tres paros nacionales en los úlimos dos años, y hay un auge importante de organización y de lucha, de distintos sectores, y aparece la petición de los bonos, o de tratar de sobrevivir a una política de ajuste, que está beneficiando a los sectores financieros, mineros, ictícolas, sojeros, para que se enriquezcan los millonarios, pero que perjudica a la gente cotidianamente.
Ustedes lanzaron el partido del Trabajo y del Pueblo, ¿cómo fue eso?
En realidad no es nuestro partido. Se lanzó el primer congreso de otro partido. Alguien que transitó caminos convergentes, como Juan Carlos Alderete, alguien que conozco hace más de 20 años, que pudimos transitar en la marcha federal contra Menem la lucha en el FreNaPo, y las luchas permanentes por tratar de conseguir una nueva central de los trabajadores que es la CTA. Hoy, ellos han trabajado para armar un partido, no delegar. Estamos armando un frente nacional, en el que aspiramos que se incorporen nuevos partidos. Lo que sí es una alegría que ese partido promueve una candidatura mía a la presidencia.
Imaginemos diciembre 2015, sos electo Presidente. ¿Qué cosas hizo bien el kirchnerismo y las deja en su mandato?
Hay que resolver el hambre, en seis meses. Es una inmoralidad que se pierdan la vida de miles y miles de chico, por hambre, por desnutrición. Ahora, transformar el hambre en trabajo es el segundo desafío. Hay que lanzarse a la posibilidad de genera trabajo no solo para reactivar el mercado interno, sino para recuperar la capacidad de autonomía de las personas. Es cierto que generar dos millones de puesto de trabajo en los primeros años de Gobierno reactiva el mercado interno, pero también salva a la gente. 8 de cada 10 jóvenes son precarizados, el trabajo de autonomía. Esto es posible si tocamos las cinco rentas que el Gobierno no ha tocado. La minera, la petrolera, la ictícola, la sojera y la financiera. Si no se tocan esas rentas, el dinero que sobra en la Argentina va seguir yendo a los de arriba, y a los de afuera.
Para resolver este tema, hay que convocar a la gente. No hay que tenerle medio. Hay que democratizar el sindicalismo, hay que llamar a consultas populares, hay que abrir la democracia en todos los órdenes.
¿Qué va a dejar esta década de kirchnerismo?
Lo más importante es la recuperación de debate político, y el crecimiento de las organizaciones populares. Hoy, las organizaciones son tres veces más grandes que hace diez años. Hay un sentido de crecimiento de participación. Los hijos del 2001, están apareciendo hoy en la escena política protagonizando. Después del “Que se vayan todos”, que no se van, no dijimos que venga el pueblo y de qué manera. Hoy estamos tratando de responder esa pregunta.
