En una entrevista en Urbana, Cortes expuso la realidad que observan desde Pequeños Pasos y la distancia con las estadísticas oficiales.
El copresidente de la ONG “Pequeños Pasos”, Darío Cortese, brindó una extensa entrevista en el programa Conurbano en Urbana de Radio Urbana Buenos Aires, donde analizó la situación social actual y detalló el trabajo que la organización realiza en los sectores más vulnerables.
Con casi 20 años de trayectoria en el territorio, Cortese fue contundente al describir el contexto: “La situación nunca fue para mejor durante estos 20 años”. En ese sentido, planteó que, más allá de los cambios de gobierno, las condiciones estructurales de pobreza se mantienen y, en muchos casos, se profundizan.
El referente social también marcó una diferencia entre los datos oficiales y la realidad cotidiana: “Hay como una esperanza en los barrios, pero nunca termina de llegar. Es contradictorio, porque uno escucha estadísticas que mejoran, pero en la calle no se ve lo mismo”.
En relación al vínculo con el Estado, sostuvo que hoy las organizaciones atraviesan mayores dificultades: “Antes podía gustarte o no, pero había algún tipo de canal o interlocutor. Hoy eso se perdió”. Además, remarcó que actualmente el trabajo de la ONG se sostiene “100% del lado privado”, lo que implica un esfuerzo mayor en un contexto económico adverso.
Sobre el financiamiento, explicó que si bien algunos aportes se mantienen, hay una clara retracción: “Hay un freno. El que ayudaba te pide esperar o directamente no puede. Y eso complica sostener equipos de trabajo de calidad”.
Tres pilares para transformar realidades
Cortese detalló que “Pequeños Pasos” trabaja sobre tres ejes principales: Primera Infancia, Niñez y Adolescencia, y Oficios.
En el caso de la Primera Infancia, destacó la importancia de intervenir desde los primeros años: “Si uno logra acompañar a un chico de 0 a 5 años, es mucho más fácil encauzar su vida”. Allí, el abordaje es integral, incluyendo nutrición, salud, estimulación y acompañamiento familiar.
Respecto al área de Oficios, subrayó su impacto directo: “Con menos recursos se logra un efecto muy grande. Una persona que aprende un oficio puede empezar rápidamente a generar ingresos, ya sea arreglando algo, cocinando o emprendiendo”.
En tanto, el programa de Niñez y Adolescencia apunta a contener a jóvenes en situaciones de riesgo: “La idea es que tengan una agenda, un seguimiento escolar y actividades que los alejen de entornos problemáticos”.
Un alcance que llega a miles
Actualmente, la ONG alcanza a unos 9.000 beneficiarios entre directos e indirectos. “No son solo los chicos que asisten, también sus familias, hermanos y personas que pasan por los talleres y logran generar oportunidades laborales”, explicó.
Finalmente, Cortese invitó a la comunidad a involucrarse: “Hoy es muy fácil contactarse a través de la web o redes. Se puede ayudar de muchas formas, no solo con dinero. El compromiso y el tiempo también son fundamentales”.
Y cerró con una reflexión que sintetiza el espíritu de la organización: “Tratamos de desprendernos de lo coyuntural y seguir. Lo importante es darle herramientas a las personas para que puedan cambiar su vida”.
