La oposición al peronismo en Pilar empezó a mover fichas con la mira puesta en 2027. Dirigentes de La Libertad Avanza y el PRO protagonizaron un encuentro político que buscó algo más que una foto: avanzar en una construcción conjunta que les permita volver a disputar el control del municipio, hoy en manos del intendente Federico Achával.
El distrito aparece como uno de los territorios donde los espacios no peronistas ven chances reales de recuperación, Esta vez, el objetivo es posicionarse como alternativa en un escenario que podría abrirse si Achával no logra competir por un nuevo mandato.
La reunión fue impulsada por la concejal libertaria Solana Marchesán y reunió a referentes con recorrido local, entre concejales, excandidatos y dirigentes territoriales. Durante el encuentro, no solo se analizaron áreas clave de la gestión actual, sino que también se pusieron sobre la mesa propuestas orientadas a achicar el Estado, mejorar la eficiencia económica y fomentar el empleo a partir de la iniciativa privada. La agenda incluyó además ejes como la reducción de la pobreza y la defensa de valores vinculados a la libertad individual y la propiedad privada.
En términos políticos, uno de los acuerdos centrales fue avanzar en una estrategia coordinada entre ambos espacios. Sin embargo, la reunión dejó al descubierto tensiones internas dentro del universo libertario: se definió no integrar al concejal Andy Genna, en una decisión que no pasó desapercibida.
Según trascendió, el rechazo a su incorporación estuvo vinculado a la intención de evitar injerencias externas en la dinámica local. En ese marco, hubo referencias indirectas al vínculo de Genna con el intendente de Tres de Febrero, Diego Valenzuela, lo que generó reparos entre los presentes.
También sobrevolaron los resultados electorales recientes. En particular, se analizó el desempeño de Genna en los comicios de septiembre pasado, donde su lista alcanzó el 29%, por debajo del caudal que supieron reunir en elecciones anteriores las distintas vertientes opositoras, que en conjunto llegaron al 40%. Ese contraste refuerza la idea de que una estrategia unificada podría mejorar las chances de cara a lo que viene.
El encuentro dejó en claro que, más allá de las diferencias, un sector de la oposición busca ordenarse y ganar volumen político en Pilar. La incógnita pasa ahora por si lograrán sostener esa unidad en el tiempo y transformarla en una propuesta competitiva cuando llegue el turno de las urnas.