Tres de ellas ya están realizando las pruebas de fase 3 en el país y una se fabricará en territorio argentino.
El futuro es aún más incierto desde marzo de este año, pero el momento que espera el país entero se acerca cada vez más al ritmo de una ansiedad que se traduce en horas y horas en frente de las pantallas buscando una respuesta para la misma incógnita: cuándo va a estar la vacuna que ponga fin a la pandemia por el coronavirus. Algunos se arriesgaban a decir que para fin de año sería una realidad. Según el Ginés González García, ministro de Salud de la Nación, podría estar masivamente en marzo de 2021.
En el mundo hay decenas de proyectos de vacunas para combatir al SARS-COV-2. Siete u ocho están en primera línea. Dentro de ese grupo, Argentina negocia con cinco de ellas, de las cuales tres ya están realizando las pruebas de fase 3 en el país y una se fabricará acá.
Yendo de atrás hacia adelante: el laboratorio AstraZeneca creará en suelo argentino las dosis del fármaco investigado por la Universidad de Oxford. Las empresas que están realizando los ensayos de la última fase dentro del territorio son la estadounidense Pfizer, la belga-norteamericana Janssen (propiedad de Johnson & Johnson) y la china Sinopharm.
Pfizer planea pedir la autorización para probarla en niños. Los ensayos de Janssen están temporalmente paralizados producto de que uno de sus pacientes se enfermó y deben analizarlo. Por último, Sinopharm continúa sus testeos en tiempo y forma y solo detectó reacciones adversas suaves o moderadas.
La famosa vacuna rusa «Sputnik V» ya tiene contratos firmados con al menos dos jurisdicciones.
La quinta restante fue confirmada recientemente. La famosa vacuna rusa “Sputnik V”, que fue muy discutida por haber sido lanzada sin haber finalizado las pruebas necesarias, ya tiene contratos firmados con al menos dos jurisdicciones –las provincias de Buenos Aires y Tierra del Fuego– que aguardan la llegada de las primeras dosis.
El proyecto del que Vladimir Putín manifestó estar orgulloso fue desarrollado por el Russian Direct Investment Fund (RDIF), el Institute Bering-Bellingshausen for the Americas y el Gamaleya National Research Center for Epidemiology and Microbiology. Estas instituciones adelantaron la información a medios latinoamericanos en un webinar promocional. “Vamos a confirmar acuerdos con Argentina y Perú, adicionando los ya existentes con México, Brasil y otros países de la región. América Latina es un socio sumamente importante”, declaró Kirill Dmitriev, CEO del RDIF.
Actualmente, el fármaco ruso –luego de lanzarse sin las pruebas correspondientes– está cursando ensayos de fase 3 con 16 mil pacientes de entre 18 y 60 años. Se pondrá en marcha otra tanda de pruebas en 40 mil adultos mayores de 60 años. Si bien aún no se conoce la cantidad de dosis pautadas para las provincias que ya firmaron contrato, el acuerdo está cerrado y se espera que la Sputnik V arribe a Latinoamerica en diciembre y se convierta en una de las primeras en llegar.
