Desde temprano en la sede de Gobierno se desarrolla la primera reunión del Gabinete, mientras que otra está prevista para la tarde. El oficialismo enfrenta un balance interno tras la derrota electoral. “Vamos a corregir todo aquello en lo que nos hayamos equivocado”, afirmó anoche el Presidente. El ministro Luis Caputo fue el gran ausente en el encuentro matutino.
Tras la dura derrota sufrida por Javier Milei en las elecciones legislativas de la provincia de Buenos Aires, el Presidente convocó a una doble reunión de Gabinete para este lunes. La primera cita fue programada para las 09:30 y la segunda para las 16:30, ambas en el Salón Eva Perón de la Casa Rosada. En la agenda figura un análisis crítico del traspié electoral y la redefinición de la estrategia con vistas a los comicios nacionales de octubre.
El mandatario llegó a Balcarce 50 a las 8:30 de la mañana, acompañado por la secretaria General de la Presidencia, Karina Milei, y el secretario de Comunicación y Medios, Manuel Adorni. También participaron el jefe de Gabinete, Guillermo Francos; la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich; el canciller Gerardo Werthein; el ministro de Defensa, Luis Petri; el titular de Desregulación, Federico Sturzenegger; el ministro de Salud, Mario Lugones; la responsable de Capital Humano, Sandra Pettovello; y el ministro de Justicia, Mariano Cúneo Libarona.
De manera poco habitual, uno de los primeros en arribar fue el asesor presidencial Santiago Caputo, quien llegó al mismo tiempo que Werthein y mantuvo con él una breve reunión antes del encuentro formal. También estuvieron presentes la secretaria de Legal y Técnica, María Ibarzábal, y el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, uno de los grandes derrotados en la jornada electoral.
El gran ausente fue el ministro de Economía, Luis Caputo, quien, según trascendió, permanecía reunido con su equipo para afrontar una jornada compleja en el plano financiero y cambiario.
Antes del encuentro, un funcionario de peso aseguró que no habrá una reestructuración de fondo en el Gabinete. Sin embargo, desde otro sector del oficialismo admitieron que se moverá “el barco”. “Esperemos quedar arriba”, deslizaron. Y un ministro que ingresaba al Salón Eva Perón ratificó: “Vamos a trabajar todos juntos”.
La prioridad de la reunión será evaluar la derrota en territorio bonaerense y delinear los pasos hacia octubre, una instancia decisiva para que el Gobierno logre la fuerza parlamentaria necesaria para impulsar sus reformas.
El domingo, el peronismo celebró un triunfo contundente en la provincia de Buenos Aires. Con más del 47% de los votos, Fuerza Patria retuvo todas las bancas en disputa tanto en Diputados como en el Senado, y además sumó nuevos escaños. La Libertad Avanza, en cambio, cayó por más de 13 puntos, un golpe duro para la estrategia nacional de Milei, que esperaba medir allí el humor social como ocurrió en la Ciudad de Buenos Aires.
Tras conocerse los resultados, el Presidente habló desde el búnker de LLA en La Plata y se mostró autocrítico. “Sin dudas en el plano político hoy hemos tenido una clara derrota y si alguien quiere reconstruir lo que hay que hacer es aceptar los resultados, hemos tenido un revés electoral”, reconoció.
En el escenario lo acompañaron el vocero Manuel Adorni, los ministros Patricia Bullrich, Mario Lugones, Luis Petri, Federico Sturzenegger y Mariano Cúneo Libarona. También subieron el titular de Diputados, Martín Menem, y el armador político Sebastián Pareja. En cambio, no participaron Luis Caputo, Sandra Pettovello ni Gerardo Werthein.
Allí, el mandatario prometió cambios: “Vamos a corregir todo aquello en lo que nos hayamos equivocado”. Y proyectó: “Es un piso desde el cual empezaremos a trabajar de cara al 26 de octubre que vienen las nacionales”.
Al mismo tiempo, ratificó el rumbo de su gestión: “También quiero señalar a todos los argentinos que el rumbo por el cuál fuimos elegidos en 2023 no se va a modificar, se va a redoblar”. En esa línea agregó: “Vamos a mantener el equilibrio fiscal, el esquema cambiario, la política de desregulación, la de Capital Humano, Defensa, vamos a seguir luchando contra la inseguridad, haciendo reformas en el plano del andamiaje legal, el trabajo fuerte que hace el ministro Lugones”.
Más adelante insistió: “Vamos a seguir manteniendo nuestra posición en el mundo, estando del lado del bien. No se retrocede ni un milímetro, el rumbo no solo que se confirma, sino que lo vamos a acelerar”. Y enfatizó: “No estamos dispuestos a entregar un modelo que tomó la tasa de inflación a 200% y la llevó a 20%. No estamos dispuestos a entregar un modelo que sacó a 12 millones de personas de la pobreza”. Para cerrar, aseguró: “Si hemos cometido errores desde lo político, los vamos a corregir y vamos a trabajar para ser mejores”.
La última vez que el Gabinete se reunió había sido la semana pasada, en medio de la polémica por los audios filtrados que involucraban a Karina Milei y la organización del acto de cierre en Moreno. Dos semanas antes, el encuentro se había extendido por más de dos horas y concluyó con una invitación a ver Homo Argentum, la película protagonizada por Guillermo Francella.
La magnitud del revés bonaerense no solo expuso las debilidades electorales de La Libertad Avanza, sino también la falta de un plan político sólido más allá de los slogans. Mientras el oficialismo insiste en reafirmar el rumbo económico y en redoblar sus apuestas, las autocríticas se quedan en palabras y no en decisiones concretas. La ausencia de figuras clave como Luis Caputo en la reunión matinal refleja las tensiones internas de un Gobierno que, a menos de un mes de las elecciones nacionales, parece más preocupado por contener su propia fractura que por ofrecer respuestas a una sociedad golpeada por la crisis.
