Luego de que Alberto Fernández salió a responderle en publico a la vicepresidenta desde España, se espera que el kirchnerismo vuelva a contratacar contra el mandatario y el rumbo económico.
Despúes de las duras críticas que viene esbozando el kirchnerismo hacia el presidente Alberto Fernández y sus ministros Martín Guzmán y Matías Kulfas, que se coronó con el discurso de más de una hora de la vicepresidenta desde Chacho el martes, el albertismo salió de resguardarse y esperar que los cuestionamientos cesen con el tiempo.
El lunes, el primer día hábil despúes del discurso de Cristina, tanto el ministro de Económica como el de Producción salieron hablar en público y defender el rumbo económico que tanto reparos internos recoge.
Posteriormente, Alberto ensayó tres acciones para despertarse de la siesta ante el fuego amigo: respondió en público a CFK; adelantó el aumento del salario Vital y Móvil y se postuló para la reelección. “Yo respeto mucho lo que dijo Cristina el otro día, pero no tenemos necesariamente la misma mirada sobre algunas cosas. Y hay un punto donde alguien tiene que decidir y me toca decidir a mí”, fue una de las tantas declaraciones picantes que brindo el Jefe de Estado a la prensa española en su recorrida por Europa. Artillería pesada que no fue digerible para la órbita K.
Por ahora, desde dispositivo kirchnerismo no hubo respuesta a lo dicho por el mandatario. Pero todos esperan que haya un contragolpe por parte del Cristina o alguno de sus dirigentes cercanos.
Varios referentes del kirchnerismo deslizaron su malestar con las declaraciones de Fernández, pero lo hicieron en ámbitos reservados, en los que predominó la idea de que la gestión presidencial no estaría siendo eficiente.
“Por ahora la decisión es no hablar del tema”, esgrimieron algunas fuentes camporistas. De esta manera la pelota quedó picando del lado Kirchnerista y ese sector tiene la decisión si de salir a responder lo que dijo el presidente de la Nación y que el conflicto interno del Frente de Todos siga escalando, o optar por el silencio que las turbulencias se calmen.
Para muchos, la vicepresidenta ya está preparando el contragolpe.
