La difusión de la criptomoneda $Libra por parte del presidente Javier Milei desató una crisis comunicacional con repercusiones globales. La falta de apoyo interno y las acusaciones de haber cobrado por su promoción complican su defensa. La oposición evalúa impulsar denuncias penales, mientras el Gobierno enfrenta un escenario económico incierto.
El escándalo relacionado con la promoción de la criptomoneda $Libra por parte del presidente Javier Milei generó una crisis comunicacional que amenaza con afectar al Gobierno en términos políticos y económicos. La controversia tuvo repercusión a nivel global y aún se desconoce el alcance total de sus consecuencias. El sábado, el influencer cripto Nick O’Neill afirmó desde Nueva York que «múltiples fuentes» confirmaron que Milei y su equipo participaron en el lanzamiento de la moneda durante semanas y que el mandatario recibió dinero por su difusión.
El impacto del caso $Libra trascendió las fronteras de Argentina, mientras que en el ámbito local las reacciones políticas fueron previsibles. La defensa de Milei quedó casi exclusivamente en manos de Patricia Bullrich, quien justificó al presidente sin obtener gran apoyo dentro del oficialismo. Cristian Ritondo utilizó el argumento de que “con Cristina era peor” para minimizar el episodio, aunque su estrategia no resultó efectiva. Diego Santilli también expresó su respaldo, aunque el resto del oficialismo mantuvo silencio durante las primeras 24 horas de la crisis.
La empresa KIP Protocol, encargada del proyecto, buscó despegarse del escándalo y atribuyó la responsabilidad a Milei. En un comunicado, la compañía aseguró que el presidente impulsó la visibilidad de $Libra con su promoción en redes sociales, agregando que KIP Protocol solo participó después del lanzamiento.
Milei respondió con tres acciones. Primero, eliminó el posteo promocional cuando las pérdidas de los inversores alcanzaron los 100 millones de dólares. Luego, intentó desvincularse del problema culpando a la «casta política» y alegando desconocimiento. Finalmente, en privado, consultó a su abogado Francisco Oneto, quien argumentó que el presidente no podía ser sancionado porque recomendó $Libra antes de asumir el cargo. La diputada Marcela Pagano también respaldó esta línea al indicar que no considerará ningún pedido de juicio político en su contra.
El equipo de comunicación de Milei, liderado por Manuel Adorni bajo las directrices de Karina Milei, distribuyó mensajes a periodistas para justificar al mandatario. En el texto se afirmaba que “Javier hizo lo que hace siempre: apoyar este tipo de emprendimientos de manera desinteresada”. Sin embargo, Adorni no publicó nada al respecto en sus redes sociales. Algunas fuentes señalaron a Adorni y Karina Milei como quienes acercaron el proyecto $Libra al presidente.
El escándalo también involucró al asesor Demian Reidel y complicó la estrategia de defensa de Milei, quien participó en reuniones con los promotores de $Libra meses antes del lanzamiento. Aunque afirmó desconocer los detalles del proyecto, sus antecedentes como economista dificultan esa defensa. La oposición anunció que impulsará denuncias penales contra Milei por considerar que su promoción de $Libra fue fundamental para su valorización.
La crisis coincidió con un momento complejo para el Gobierno en términos económicos. El ministro de Economía, Luis Caputo, no se pronunció al respecto, posiblemente para evitar agravar la situación. Tal como contó LanoticiaWeb, Caputo participó en un evento de afiliación a La Libertad Avanza junto a Karina Milei, quien enfrenta cuestionamientos internos por la expulsión de Ramiro Marra del espacio libertario. La medida no recibió apoyo público hasta que el presidente la respaldó en una entrevista.
Milei viajará a Estados Unidos junto a su equipo, que prepara gorras con la frase “Make Argentina Great Again” como obsequio para Donald Trump. Aunque Milei planea discutir un posible acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, el escándalo de $Libra podría influir en el tono y contenido de esa conversación.
