: Karina Milei toma distancia de Santiago Caputo y aumenta su control sobre el gobierno, mientras el asesor presidencial se enfrenta a un creciente cerco político.
La Libertad Avanza continúa enfrentándose a una interna que parece no tener fin, y esta vez, la tensión recae sobre la figura de Santiago Caputo, el asesor de confianza del presidente Javier Milei. A pesar de haberse consolidado como una alternativa «anti-vieja política», el partido sigue sumido en las luchas internas, y la creciente disputa por el control dentro del gobierno comienza a reflejarse en las acciones de los principales actores del espacio.
Todo comenzó cuando Caputo, involucrado en la gestión de la crisis del caso $LIBRA, irrumpió de manera significativa en los medios, lo que alteró el equilibrio que hasta entonces mantenía con Karina Milei, la hermana del presidente. Su intervención, considerada por muchos como un paso en falso, marcó un antes y un después en la relación entre los miembros del «Triángulo de Hierro». Mientras Javier Milei se mantenía al margen, Karina, siempre atenta a los movimientos estratégicos, empezó a mostrar su descontento con el creciente poder de Caputo.
Desde su llegada al gobierno, Caputo se convirtió en una pieza clave del equipo de Milei. Manejó áreas sensibles como la SIDE, el ministerio de Justicia y otros organismos clave del Estado. Sin embargo, su ascendente poder no pasó desapercibido dentro del gabinete, especialmente para Karina Milei, quien empezó a ver en su asesor una amenaza a su propio control.
Las primeras señales de conflicto fueron sutiles. Se filtró que Karina había ordenado aumentar la vigilancia sobre la oficina de Caputo en el Salón Martín Fierro, exigiendo la presencia de seguridad y limitando el acceso de los periodistas. Sin embargo, la tensión fue creciendo cuando la hermana presidencial comenzó a enviar señales más claras de su incomodidad, dando instrucciones para restringir aún más los movimientos de Caputo dentro de la Casa Rosada.
Una de las decisiones más llamativas fue la reconfiguración del organigrama comunicacional del gobierno. Con la salida de Eduardo Serenellini de la Secretaría de Prensa, Manuel Adorni, quien mantiene estrechos lazos con Karina, tomó el control y aumentó su poder dentro del gabinete. Además, se confirmó que Adorni y su equipo se mudaron a las oficinas de José Rolandi, el ex vicejefe de gabinete, un cambio que parece ser una respuesta a la creciente influencia de Caputo.
Aunque desde el círculo de Caputo se insiste en minimizar las versiones sobre una posible división, lo cierto es que la situación parece estar lejos de calmarse. Las recientes medidas, como el control sobre el despacho de Caputo, indican que Karina y su círculo cercano están intensificando su estrategia para limitar la influencia del asesor, mientras que se avanza en la reorganización de los espacios de poder dentro de la Casa Rosada.
El conflicto también se extiende más allá de los pasillos de la Casa Rosada. En los últimos días, Karina Milei ha reforzado su postura en cuanto a la necesidad de evitar cualquier tipo de acuerdo con figuras del PRO, en especial aquellos vinculados a Mauricio Macri. El intento de Guillermo Montenegro, intendente de Mar del Plata, de acercarse a Caputo para coordinar la estrategia electoral en su ciudad fue rechazado de manera tajante, dejando claro que la interna por el poder dentro del partido sigue intensificándose.
El futuro del «Triángulo de Hierro» parece incierto. Mientras Karina Milei avanza con su estrategia de acorralar a Caputo, el asesor se ve rodeado por una red de vigilancia y control que podría poner fin a su ascendente poder dentro del gobierno.
