Ambos países poseen arman nucleares que alertó al mundo sobre este conflicto bélico.
El conflicto entre India y Pakistán es una constante en la geopolítica mundial desde 1947, cuando la partición del subcontinente indio generó tensiones territoriales y religiosas. Sin embargo, en los últimos días, la situación alcanzó un nuevo nivel de gravedad con una serie de ataques y represalias que pusieron a la región en alerta máxima por el peligro de una guerra nuclear.
El 22 de abril, un grupo armado atacó a turistas en Pahalgam, Cachemira india, dejando 26 muertos, en su mayoría hindúes. India atribuyó el atentado al Frente de Resistencia, vinculado al grupo pakistaní Lashkar-e-Toiba, lo que llevó a una respuesta inmediata.
El 6 de mayo, India lanzó la Operación Sindoor, bombardeando nueve supuestas infraestructuras terroristas en Pakistán y Cachemira administrada por Islamabad. Pakistán denunció que los ataques causaron al menos 26 muertos, incluyendo civiles y niños, y prometió represalias.
Desde entonces, ambos países intercambiaron fuego a lo largo de la Línea de Control, causando más víctimas civiles. Se reportaron derribos de aviones de combate en ambos lados, aunque las cifras variaron según las fuentes.
Lo que hizo que esta crisis fuera aún más preocupante fue que India y Pakistán poseían armas nucleares, lo que elevó el riesgo de una escalada catastrófica. La comunidad internacional, incluyendo la ONU, China y Estados Unidos, instó a la moderación, pero la situación siguió siendo volátil.
