El centenario partido tendrá que reconfirmar con la sociedad su lugar de segunda fuerza en el Congreso de la Nación, sobre todo en Diputados, donde pone en juego dos tercios de los legisladores.
El 2013 será un año clave para el protagonismo del radicalismo en la Cámara de Diputados de la Nación, porque pondrá en juego dos tercios de su bloque de 40 legisladores y por eso estará obligado a optimizar su estrategia para repetir al menos la elección de 2009, con el Acuerdo Cívico y Social (formado por radicales, socialistas, la Coalición Cívica-ARI y el GEN), y no perder el lugar de segunda fuerza.
En tanto, en el Senado pondrá en juego cinco de las 14 bancas que posee y que lo ubican como la primera fuerza opositora, aunque esta situación le implica menos riesgo que la que deberá enfrentar en la Cámara baja.
La UCR cuenta con 38 diputados propios, de los cuales 25 terminan su mandato el año que viene y, a esa cifra, se suman los dos legisladores por el Frente Cívico de Catamarca, que también deberán renovar sus bancas.
Con el envión del voto “no positivo” de Julio César Cobos, en 2009, el radicalismo conformó el Acuerdo Cívico y Social con la CC y el socialismo, que le permitió alcanzar más del 27 por ciento de los votos en todo el país, -equivalente a unos 5 millones y medio de sufragios- que los ubicó apenas por abajo del kirchnerismo.
Sin embargo, para el 2013, no está tan claro el panorama de alianzas para el radicalismo, aunque se especula con un acercamiento con el Frente Amplio Progresista, de Hermes Binner, que la permitiría sumar caudal electoral.
