El máximo dirigente de la AFA atraviesa el momento más crítico desde su llegada al sillón de la calle Viamonte
Presidente de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) hasta octubre de 2025. Ese es el tiempo que se aseguró Claudio Tapia al frente de la sede de Viamonte cuando el 19 de mayo pasado fue reelegido por una asamblea convocada un año y medio antes del final de su primer mandato. ¿Por qué? La Inspección General de Justicia (IGJ) le expidió a la AFA una autorización exclusiva para que los delegados pudieran votar de forma remota. Por aclamación, Tapia fue elegido en medio de la pandemia y sin oposición al cargo.
Pero todo cambió desde hace unos días. La IGJ, la misma que había avalado la continuidad de «Chiqui» mucho tiempo antes de que se celebren las elecciones, debe decidir ahora si anula o no las elecciones tras una denuncia de Nueva Chicago. El titular del organismo, Ricardo Niessen, que además es el apoderado legal de Máximo y Florencia Kirchner en la causa Hotesur, es el hombre clave en esta causa.
El presidente de la Nación, Alberto Fernández, juega un rol fundamental en la pelea por el poder en la casa madre del fútbol. Se sabe que le quitó el apoyo a Tapia y que en su lugar preferiría a otro dirigente. El año pasado lo criticó en reiteradas oportunidades con respecto al reglamento y la falta de planificación. Además, el jefe de Estado también había reclamado «un lugar» para el antecesor de «Chiqui», Luis Segura, con el cual comparte una estrecha relación producto del amor por Argentinos Juniors.
Los dos políticos que más apoyo le brindaron al mandatario de la AFA fueron Ginés González García (exministro de Salud) y Matías Lammens (ministro de Turismo y Deportes). Pero más allá del lineamiento a las decisiones del Gobierno nacional durante la cuarentena por parte del expresidente de Barracas Central, todo indica que no le alcanzó para ganarse la confianza general para su gestión en la AFA.

Su poder se fue desgastando gradualmente. Recibió críticas por doquier por el retraso en la reanudación del fútbol y, para colmo, la renovación de los contratos por los nuevos derechos televisivos locales e internacionales de los partidos con la empresa ESPN – Disney fueron negociados casi en soledad junto a su mano derecha, Pablo Toviggino.
El exyerno de Hugo Moyano no tiene buena relación con los principales dirigentes del fútbol argentino y eso lo perjudica: con Jorge Amor Ameal (presidente de Boca) y Rodolfo D’onofrio (River) se enfrentó por el convenio con Torneos por las transmisiones en el exterior. Y con Marcelo Tinelli (San Lorenzo) su vínculo no es para nada bueno: se celan el uno y el otro más allá de lo que muestren las fotos.

Lo que diferencia a Tinelli de Tapia es su llegada al poder: el máximo mandatario del «Cuervo» y titular de la Liga Profesional tiene llegada directa con el presidente Alberto Fernández, mientras que el actual mandamás de la AFA tiene que pasar primero por Sergio Massa, a quien accede por medio de Toviggino, hombre de confianza del exintendente de Tigre.
Hay varios candidatos para una eventual decisión de la IGJ de celebrar nuevas elecciones en el sillón de Viamonte. Uno de ellos es Tinelli. Pero también tendría rivales de peso en la carrera hacia el poder: el presidente de Lanús, Nicolás Russo, sería uno de ellos, aunque muchos dicen que aspira a la intendencia; el ex presidente de Atlético Tucumán y actual diputado nacional, Mario Leito; y el actual mandatario de Defensores de Belgrano, Marcelo Achile (uno de los vices de Tapia), quien comparte un cercano vínculo con el secretario general de la Presidencia de la Nación, Julio Vitobello, ya que lo conoce desde el peronismo porteño.
“En el 99% de los casos los tribunales no cambian la decisión de fondo”, dicen quienes saben de derecho civil refiriéndose a este caso de la IGJ y la AFA. «Chiqui» sabe que muchos no lo quieren al frente del fútbol y que su mandato puede estar en peligro. “Tapia piensa que por política no pueden voltearlo. Cree que teniendo internamente ordenada la AFA, nadie puede cuestionarlo”, contó un dirigente en el edificio de Viamonte. Con la denuncia de Nueva Chicago, Ascenso Unido se quebró y ahora el hombre de Barracas Central no cuenta con el apoyo institucional que supo tener en su momento. Por ahora, solo le queda esperar el dictamen de la Justicia.
