El Funerbrero vivía su fiesta por los 25 años del ascenso a Primera A: le ganaba a Defensa y Justicia, aunque sin lucir, no lo liquidó y le volvieron a empatar.
La celebración por el vigésimo quinto aniversario del ascenso de Chacarita a Primera hacía prever una fiesta total en Caballito. El marco era ideal para que el Funebrero sumara de a tres y esperara tranquilo a que el resto juegue. Así, durante la primera parte Chaca buscó ponerse rápidamente en ventaja, pero el 4-4-2 que plantó el DT Zielinski careció de un conductor. Alguien que manejara los hilos de la creación de juego.
De esa manera, los del Ruso encontraron en los centros el mejor sistema ofensivo, aunque por momentos abusaron de ese recurso. ¿La más clara? Fue luego de un envío bajo de Franco Dolci, desde la izquierda, que no alcanzó a conectar Aróstegui. Por su parte, a la visita le empezó a quedar cómodo el empate por lo que se afirmó en el fondo, generó poco en ataque y salvo alguna complicación de Grabinski en defensa, no pesó arriba.
En el complemento, los de San Martín salieron decididos a quebrar el cero y tuvieron varias para abrir el marcador. Sin embargo, fue Javier Toledo, el máximo goleador del campeonato con 12, el encargado de hacer gritar bien fuerte a los 10.000 hinchas que se acercaron a Caballito, tras el pase del Tanque Giménez (en la primera que tocó). A pesar del resultado a favor y la tenencia de la pelota, el líder no lucía.
Tampoco lo liquidó cuando tuvo las chances y, como en el 2-2 ante Tiro Federal, lo pagó caro: en la única que tuvo Defensa, Sabadía facturó, luego de una gran asistencia de Barrionuevo. Así, a Chaca se le volvieron a escapar dos puntos que pueden ser determinantes en el final. Igual, sabiendo que todavía hay resto sobre los escoltas, la gente del Fune -acumula nueve sin perder, con seis victorias y tres empates- despidió al equipo con aplausos. Fue una fiesta con un sabor agridulce.
