Prestó su imagen para el Tech Forum, que resultó “fundacional” en el “lavado de prestigio” que necesitaban Novelli y Davis para engañar a los inversores.
La noche del 19 de octubre de 2024, en el salón de eventos del Hotel Libertador, el entonces vocero presidencial Manuel Adorni aplaudió desde la primera fila el discurso de cierre del Tech Forum a cargo de Javier Milei. Desde el asiento inmediatamente de al lado, un sonriente Mauricio Novelli también se rompía las manos.
En palabras de la querella que encabeza Martín Romeo, aquél evento resultó “fundacional” para la concreción de la estafa de $LIBRA porque sirvió para que el gobierno libertario dotara a los criptochantas del “lavado de prestigio” que necesitaban para atraer a los inversores a los que, finalmente, terminarían estafando varios meses más tarde. Adorni fue uno de los funcionarios que prestaron su nombre y su cargo con ese objetivo, que ya estaba determinado de antemano.
Por eso, el ahora jefe de Gabinete figura entre los 16 sospechados a los que Romeo solicitó que se llame a declaración indagatoria, pedido que ya está en manos del fiscal Eduardo Taiano.
“La organización criminal necesitaba crear una apariencia de empresa lícita y una «calidad simulada» para consumar el fraude. Manuel Adorni funcionó como el instrumento objetivo y esencial de ese ardid. Su presencia física en el evento fundacional en el Hotel Libertador y el uso publicitario y comercial de su cargo público crearon el escenario de legitimidad estatal necesario para que el público inversor cayera en el error de confiar en el proyecto $LIBRA”, dice el escrito presentado por Romeo respecto de la participación específica en el fraude del jefe de Gabinete.
El escrito consta de más de 200 páginas y, tal como adelantó Página/12 en su edición del domingo, contiene detalles de la maniobra y da cuenta de la existencia de una asociación ilícita liderada por Novelli pero de la que habrían participado desde el Presidente hasta su hermana Karina y los ex funcionarios Sergio Morales (fue asesor cripto en la Comisión Nacional de Valores) y el exasesor presidencial, Demian Reidel.
También forman parte del pedido de indagatoria los criptochantas que organizaron la estafa –y que estuvieron presentes en el Tech Forum– el norteamericano Hayden Davis, el singapurense Chyi Haur Peh (Julián Peh) y el polaco Bartosz Lipinski, entre otros.
Ese grupo, dice el escrito de la querella, ya venía planeando distintos negocios alrededor del control de la “imagen digital” del gobierno de Milei. LIBRA era una parte cúlmine de ese camino. Para concretarlo, debían adquirir un prestigio, una marca de legitimidad de la carecían: se trataba de chantas sin demasiado prestigio o trayectoria en el mundo de los negocios de los que querían participar.
Para revertir eso se sirvieron del apoyo inestimable del propio Ejecutivo, y el Tech Forum fue un paso trascendental en ese objetivo. “Con todos los financistas, técnicos y lobistas ya reunidos y con el contrato de sobornos firmado, la banda ejecutó la fachada: el evento «Tech Forum» del 19 de octubre de 2024, montado en el mismo hotel. Aprovecharon la presencia de funcionarios del Gobierno (como el entonces Vocero Presidencial, Manuel Adorni) para simular un respaldo institucional absoluto, contando con su complicidad. Presentaron a Julián Peh y a Lipinski ante el público como grandes «oradores internacionales», ocultando que, en realidad, eran los financistas de una estructura delictiva que, meses después, lanzaría el token $LIBRA para vaciarles los bolsillos a esos mismos asistentes», describe la presentación.
“Dicho evento, lejos de erigirse como un congreso académico genuino, funcionó como el punto de encuentro físico y la fachada donde los operadores locales sellaron sus acuerdos espurios con los capitales extranjeros representados por Hayden Mark Davis, Tom Davis y Julián Peh”, dice sobre el Tech Forum.
Respecto de Adorni, la querella dice que si bien “no programó el contrato inteligente”, ni “ejecutó la extracción el 14 de febrero ni tuvo control directo sobre el drenaje de los fondos”, sí tuvo un rol central como “un auxilio institucional sin el cual el hecho no habría podido cometerse”. “Su validación fue la condición sine qua non para convencer a los financistas extranjeros y, posteriormente, a los ahorristas. Sin esa confianza estatal artificialmente generada, el desapoderamiento masivo resultaba fáctica y lógicamente inviable”, sostiene.
“Su participación en los sucesos aquí investigados no se limitó a un rol meramente protocolar o de vocería oficial, sino que constituyó un engranaje fundamental e insustituible para dotar de confianza institucional a un esquema coordinado de vaciamiento financiero que damnificó severamente a miles de personas”, agregaron.
Con información de Página12.
