El Gigante Inmobiliario chino estuvo a punto de padecer una de las peores catástrofes económicas debido al enorme pasivo que adeudaba. Dicha posible debacle había puesto en jaque al mercado bursátil global y al negocio de las criptomonedas.
La gigante empresa inmobiliaria china había sufrido uno de los desastres económicos más complicados de la era cuando se notificó su estado de default por incumplimiento de pago de alrededor de 300.000 millones de dólares.
Al transcurrir varias semanas la situación financiera de la corporación se alivianó luego de haber desembolsado un total de 148.000 millones a los tenedores de aquellos bonos que habían vencido su plazo el pasado miércoles.
El período de gracia con el que contaba Evergrande, debido a la delicada situación no sólo para la empresa, sino también para la economía global, había sido de 30 días. Se estima que de los 300.000 millones que poseía la empresa en el pasivo, 19.000 millones corresponden a bonos internacionales del mes de abril de 2022,2023 y 2024. El pago de cupones que por el momento se encuentra en deuda es de 255 millones dólares que vencen el 28 de diciembre.

«Sería toda una sorpresa que los fondos no fluyeran hacia el fideicomisario en el plazo requerido, dado el inmediato incumplimiento cruzado y el efecto dominó sobre los proveedores y el mercado inmobiliario de la República Popular China en general», Karl Clowry, asesor de reestructuración y socio de Addleshaw Goddard LLP.
Ante el difícil escenario en el que está inmerso Evergrande, el Gobierno de Pekín analiza en poder flexibilizar restricciones de beneficios crediticios para las empresas inmobiliarias.
