Como el mágico cuento de Julio Cortázar, donde el protagonista genera conejos surrealistas que guarda en un armario. Nadia Podoroska llevó sorpresivos conejos de colores al court de Roland Garros, el torneo Gran Slam sobre polvo de ladrillo incrustado en el corazón de la capital francesa.
Si te agarra desprevenido, podría ser que cuando oigas el apellido Podoroska creas que nos referimos a alguna lejana mujer de Europa del Este, pues no, es una chica rosarina, de 23 años, hija de padres ucranianos, y criada en la ciudad santafesina a orillas del Paraná.
Nadia con menos de 15 años se convirtió en una de las argentinas más jóvenes (junto a Gaby Sabatni y Gisela Dulko) en ingresar al ranking de la WTA, que rige el circuito internacional de tenis femenino. Desde allí su ascenso fue paulatino y constante, vinculado al trabajo y la perseverancia.
Allá por 2016 jugó su primera clasificación de un Gran Slam, fue en el US open, donde logró ingresar al cuadro principal, y perdió en primera ronda. En este 2020, accede por primera vez al cuadro principal de Roland Garros, logrando su clasificación vía Qualy. Pero esta vez además, no solo no perdió en primera ronda, sino que aterriza en la segunda semana del torneo, tras obtener cuatro triunfos jugando en gran nivel, contra rivales que en todos los casos eran favoritas, por ranking y experiencia.
Nadia actualmente está 131º en el ranking y es su mejor año en el circuito. Este extraño y complicado 2020 lo había empezado con catorce victorias consecutivas, que le hicieron escalar 87 posiciones entre enero y febrero. Volvió a representar a Argentina en la FED CUP, participando en singles y dobles, y obteniendo la clasificación al playoff contra Kazajistán para disputar el acceso a las finales.
La temporada venía óptima, hasta que el nefasto Covid-19 interrumpió el desarrollo del circuito. En la reanudación tuvo una excelente actuación en el torneo de Praga, alcanzando semifinales en singles y siendo finalista en dobles junto a la italiana Giulia Monticone.
En este 4 de octubre, la mañana dominguera de Argentina se inició prendiendo desde muy temprano la TV, para ver a Nadia en el rojizo polvo parisino, enfrentando a Barbora Krejcikova. Una jugadora de Republica Checa, que también está fuera del ranking de los 100 y que también llegaba por primera a esta instancia del Gran Slam francés. Esos son los números en frío, pero la jugadora checa cuenta con alto ranking en dobles y tiene experiencia disputando grandes torneos en esa especialidad.
Nadia no llegaba como favorita a pesar de sus buenos triunfos en la primer semana, y el encuentro comenzó desfavorable perdiendo el primer set (2-6). Se la notaba imprecisa en el juego, pero sin perder la calma. Una de sus características es ocultar las emociones en el lenguaje gestual. Y en este deporte, la cabeza cumple un rol protagónico.
El clima en París no es el ideal para jugar al tenis, el cambio en el calendario hizo que el torneo se dispute en otoño, y las lluvias y el viento incomodan a diario. El partido se disputó en el court Simone Mathieu, que particularmente suele traer problemas con el viento por la disposición de sus tribunas.
Nadia peleaba contra el viento y sus imprecisiones en el comienzo, intentando tiros profundos para mantener a su rival lejos de la red, la checa es una gran jugadora de dobles, ofensiva y con buena volea.
En el segundo set mejoró los porcentajes, redujo lo errores no forzados aumentando la solidez de fondo de cancha. En un partido con muchos quiebres logró mantener su saque y se lo llevó por 6-2.
En el tercero se vio su mejor tenis, sosteniendo la profundidad y con mucha confianza para animarse a los winners. Se quebraron varias veces, pero en un largo game con su saque, alcanzó el triunfo 6-3, cerrando el duelo con un drop exquisito, que picó a centímetros de la red y selló su pase a cuartos de final.
Nadia llegó a Paris con un armario lleno de conejos, “con la puerta cerrada, el armario es una noche diurna” dice Cortázar. ¿Seguirá la rosarina abriendo la puerta y dando luz a esos conejos surrealistas en la segunda semana de Roland Garros? Esperamos por ello. Su confianza, su tenacidad, su equilibrio mental, y sus condiciones técnicas, dan margen para soñar.
Mientras tanto, va dejando huella en suelo parisino.
Fab Spina /Bs As. 4 de octubre 2020
