Dijo que aún no están dadas las "condiciones de seriedad" para reflotar el Acuerdo Cívico.
Elisa Carrió está convencida de que no es tiempo de enhebrar alianzas con otros partidos opositores con miras a las elecciones de octubre próximo. "Hoy por hoy, no están dadas las condiciones de seriedad para un acuerdo", fustigó la candidata a la presidencia de la Coalición Cívica (CC), cerrándoles la puerta -por ahora- a sus ex compañeros electorales, la UCR y el socialismo.
"Se sale [de la dispersión opositora] con principios, no con rejuntados, que no hacen otra cosa que agravar el problema", afirmó, tajante, en un encuentro con la prensa. Carrió admitió que, por el momento, es "muy difícil" un acuerdo electoral, aunque dejó abierta una pequeña hendija al admitir que, un par de meses antes de la elección, podría revisar su estrategia. "Sólo entonces sabremos realmente cómo viene la tendencia electoral. Hasta entonces, la Coalición Cívica juega sola", aseveró.
Con esta frase, Carrió pretende frenar en seco el constante reclamo que dice recibir para integrar un gran frente opositor que permita desalojar al kirchnerismo del poder. Ella desconfía: quiere asegurarse primero que sus eventuales aliados no la traicionen con pactos tejidos por debajo de la mesa con el Gobierno; observa con cautela las actitudes de Ricardo Alfonsín, así como de las segundas líneas que acompañan a Ernesto Sanz.
"La llaman todos, pero cuanto más la presionen, peor es; ella no va a cambiar por la presión mediática", confió un dirigente de su entorno.
