La joven fue víctima de una salidera bancaria a días de su fecha de parto. El día después de la jornada que honra a las madres, no soportó más y envió una carta a los medios. Allí cuestiona duramente el accionar del gobierno bonaerense. Reclama por el debate de las candidaturas en medio de la seguidilla de casos de inseguridad aberrantes y afirma que “está juntando fuerzas” para hacer público su pedido.
Por Silvana Fabeiro
Ayer, casualmente, vi a Carolina y Juan Ignacio. ¿Dónde? es irrelevante o más que irrelevante no corresponde decirlo, por respeto a su privacidad y por el deseo de preservar su intimidad. Fue un contacto fugaz e inesperado. Cruzaron una puerta y los tuve frente a frente, los saludé y esbocé una sonrisa, sin siquiera saber de la existencia de la carta que hoy marca otro punto de inflexión en este caso.
En sólo unos minutos sentí de todo, compartí la tristeza de sus miradas, les sonreí con cariño, percibí la calma con la que siguen adelante con sus vidas, e hice el esfuerzo de tratarlos con naturalidad, como si fueran cualquier pareja que uno cruza en una situación cotidiana.
Pero lo cierto es que su historia, encierra tantas cosas que resulta complejo expresarlo de manera sintética y ordenada. Encarnan un ejemplo de fortaleza increíble, de entereza y valentía; al tiempo que se convirtieron en un emblema de un delito que trascendió fronteras antes impensadas, víctimas de una nueva ola de inseguridad que no da respiro.
Presos de una tragedia que los desbordó, se vieron atrapados en el medio de la disputa política de “las manos atadas”, donde al final de cuentas el reclamo de Juan Ignacio Buzali terminó quedando en el olvido, y lo que pasó a un primer plano fueron los cruces entre los opositores y el gobierno bonaerense, alcanzando su punto máximo con las declaraciones de Kirchner.
Al respecto, es que Carolina Píparo subraya en su carta, que circula en los medios hoy, “no entiendo que se esté hablando de imagen y de futuras candidaturas, y nada se hace para que no se repita uno de los crímenes más crueles en la historia de nuestro país”. “Estoy tratando de juntar fuerzas para hacer público mi reclamo”, agregó.
La Plata fue escenario de dos marchas memorables por el caso Píparo, siendo la última el día del cumpleaños de Carolina, hace poco más de un mes. Pero este domingo fue el día de la madre, y un día después de haber pasado por el cementerio donde está Isidro, fue que Carolina decidió publicar esta carta.
“Estoy muy triste y con muchísima bronca”, confiesa. “En muchos países un caso como el mío, obligaría a que muchos responsables políticos den un paso al costado”. Así, cargó contra los dirigentes y afirmó que el gobierno bonaerense “con total desfachatez se adjudica la resolución de los casos por el solo hecho de tener algunos detenidos en tiempos record".
Además, expresó su malestar sobre el manejo del proceso judicial “no entiendo esa persecución de mi paradero y evaluación psicofísica para corroborar lo que YA dijeron los profesionales que me atienden, esto hace que me sienta más indagada que los asesinos de mi hijo”.
“Me siento desamparada y abandonada por todas las instituciones públicas y privadas que debieron protegerme”, apuntó.
“En definitiva ni iniciar el juicio que merece el banco por no haber resguardado mi seguridad ni el hecho de que haya siete delincuentes en la cárcel, que no debían estar formando parte de la sociedad, no disminuye en nada el dolor de ni siquiera haber podido conocer a mi bebe y de haber tenido que pasar mi primer día de la madre en un cementerio”, concluyó.
La carta de Carolina es breve, tiene lo justo y lo necesario, toda una muestra del carácter de una mujer que anunció un reclamo público por lo vivido y para que no se repita más.
