Durante diciembre se aprobó la ordenanza para realizar un corsodromo en el CeMEF. Sin embargo, con la firma del convenio también llegó la polémica: muchas comparsas quedaron afuera del acuerdo.
Los últimos meses del 2006, la municipalidad de San Martín recibía cada viernes al mediodía la rimbombante visita de la Asociación Cultural de Murgas y Comparsas Unidas de General San Martín. La entidad se acercaba al palacio de Campos y Mitre con el objetivo de reclamar que se quite la prohibición que existía desde hacía 12 años a la realización de corsos.
Finalmente, el jueves 11 de enero se firmó un convenio a través del cual la Municipalidad otorgaba el predio del CeMEF de Avenida Márquez y 9 de Julio todos los viernes, sábados y domingos desde las 18 horas para la realización de las murgas. Sin embargo, con el convenio también llegó la polémica, más allá de que para las autoridades municipales este corso es un éxito: pasaron 9000 personas el fin de semana y el sábado asistió el propio intendente Ivoskus. Desde el Palacio Municipal sienten que con esta iniciativa se pudieron acercar a un sector del electorado que siempre les fue distante.
El concejal del PJ Carlos Álvarez, fue uno de los que votaron a favor de la ordenanza en el Concejo Deliberante. Sin embargo, por estos días el edil es uno de los que levanta la voz en reclamo de ciertas irregularidades producidas luego de la firma del convenio. “Estuve integrando la Comisión especial para comenzar la organización de una manera distinta y que pudiera ser posible no perder la cultura de los murgas. Una cultura popular, de los barrios que menos tienen, y con esa idea buscamos centralizar la actividad en un lugar y tratar de integrar a todos los sectores. Sin embargo se aprobó que el corsodromo funcione sólo en el CeMEF y vetaron la parte de los barrios, por lo tanto quedaron afuera mas de diez murgas” afirmó el concejal.
En el predio se cobra una entrada de $3, a los que se le suman otros $2 por alquiler de silla. Ese dinero se lo quedan las comparsas que participan. Por lo tanto el interrogante sobre quién elige a las murgas no es menor sobre todo teniendo en cuenta que hay más de 10, de los barrios más periféricos, que se quedaron afuera del convenio. Álvarez afirmó qué “la elección de las murgas fue a dedo. Por eso estoy defendiendo a las que quedaron afuera. Desgraciadamente no es para todos igual. También se han violado puntos de la Constitución como la libertad de expresión, de trabajo, los derechos y obligaciones de cada uno”.
“Yo estoy ayudando a las murgas que quedaron afuera del CeMEF. Por medio de un recurso de amparo estamos buscando defender esta expresión, y hasta que se expida la Justicia seguiremos buscando los medios necesarios para que sea más equitativo. Que no quede nadie afuera. Porque visto a la ligera, hoy en día esto parece un negocio y nada más” afirmó el edil, quién también agregó que cada vez que una de estas murgas realiza su actividad en las calles de los barrios más relegados, “suelen llegar inspectores y patrulleros enviados por la Municipalidad para custodiar o intentar desalojar a los corsos cuando podrían estar velando por la seguridad de los vecinos”.

