El ministro de Economía admitió un freno en la baja de precios, sostuvo que el proceso responde a factores monetarios y pidió al sector privado adaptarse al nuevo esquema económico.
El ministro de Economía, Luis Caputo, expuso ante un auditorio empresario (AmCham) con un mensaje claro: la inflación no bajó del 3% y el Gobierno apuesta a una desaceleración en los próximos meses. En ese marco, buscó sostener la confianza en el rumbo económico y dejó una advertencia directa al sector privado sobre la necesidad de adaptación.
Durante su presentación, el funcionario explicó que la dinámica de precios sufrió un freno en la previa electoral. “El proceso de inflación que venía muy pronunciado y muy bien el año pasado se vio interrumpido en la etapa previa a las elecciones, donde hubo una dolarización masiva”, afirmó. Según su diagnóstico, ese fenómeno alteró el sendero de desaceleración que el equipo económico proyectaba.
Caputo reiteró su mirada estructural sobre el problema inflacionario. “La inflación es un fenómeno monetario”, sostuvo. En esa línea, vinculó la situación actual con una caída en la demanda de dinero. “Todavía estamos purgando esa caída, pero ya se empieza a ver una recuperación”, señaló. A partir de esa lectura, proyectó un cambio de tendencia en el corto plazo: “A partir de abril vamos a ver una desaceleración de la inflación muy importante, con mayor crecimiento”.
El ministro también defendió el programa económico con una definición contundente. “Mientras hagamos las cosas que estamos haciendo, la inflación va a tener certificado de defunción”, aseguró. Planteó que la evolución dependerá de factores como la confianza, las tasas de interés y el comportamiento de la demanda monetaria.
En tono optimista, Caputo anticipó un escenario de fuerte expansión. “La Argentina va a vivir en los próximos 18 meses el mejor proceso de las últimas décadas”, afirmó. Apuntó a la llegada de inversiones bajo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones y a la reactivación de la obra pública, con proyectos millonarios y obras viales en carpeta.
El foco político de su discurso se dirigió al empresariado. El ministro sostuvo que el país operó durante años con incentivos equivocados. Aseguró que el nuevo esquema, basado en equilibrio fiscal, reducción impositiva y apertura económica, busca generar competencia y mejorar la eficiencia.
En ese punto, retomó una frase del analista Salvador Di Stéfano para marcar su postura frente a la reacción del sector privado: “Cambió la música, pero algunos no cambiaron el paso”. Según indicó, parte de los empresarios interpretó mal el contexto y tomó decisiones en base a escenarios que no se concretaron.
Caputo también enmarcó la situación local en una transformación global. Señaló que la industria atraviesa un proceso de cambio hacia los servicios y una mayor tercerización. “La industria está cambiando a nivel mundial. Hay una reconversión hacia servicios y una tercerización de la economía, incluso más marcada en países desarrollados, donde el consumo se vuelca cada vez más a servicios que a bienes”, explicó.
Sobre el cierre, el ministro insistió en la necesidad de acelerar esa transición en la Argentina. “Trabajamos para que la reconversión se dé lo más rápido posible. Parte es confianza y hay que seguir explicando”, planteó. Y concluyó con un mensaje al empresariado: “Los invito a ser parte del proceso de cambio. Si hacemos las cosas bien, los resultados van a ser buenos”.
