El ministro de Economía sostuvo que el Gobierno no buscará deuda externa en el corto plazo y aseguró que existen opciones más baratas. También vinculó la inflación con la confianza y defendió el rumbo fiscal.
El ministro de Economía, Luis Caputo, confirmó que el Gobierno mantuvo la decisión de no regresar por ahora a los mercados internacionales de deuda debido al elevado nivel del riesgo país. Explicó que el equipo económico priorizó otras fuentes de financiamiento que consideró más convenientes.
Durante su exposición en el 21° Simposio de Mercado de Capitales organizado por el Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas, el funcionario afirmó: «Tenemos opciones más baratas para conseguir financiamiento y el mercado se va a enterar en 2 ó 3 meses». También descartó una emisión inmediata al señalar: «No tenemos pensado ir al mercado».
Caputo indicó que el área de Finanzas, encabezada por Federico Furiase, trabajó con el objetivo de asegurar recursos al menor costo posible. En ese marco, evitó dar detalles sobre las alternativas disponibles, aunque anticipó que se conocerán en el corto plazo.
El ministro precisó que el Gobierno identificó fuentes de divisas para cubrir compromisos por unos 9.000 millones de dólares en los próximos vencimientos. Aun así, dejó abierta la posibilidad de retomar el endeudamiento externo en el futuro si las condiciones mejoran. En ese punto, planteó que una baja del riesgo país hacia los 250 puntos podría habilitar ese escenario.
En la actualidad, el indicador se mantuvo por encima de los 600 puntos. Frente a ese contexto, Caputo sostuvo: «se va a seguir haciendo las cosas bien y tarde o temprano el indicador va a caer». Además, agregó: «Hay mucha gente que todos los días quiere entender por qué sube o baja el mercado. En el largo plazo siempre prevalecen los fundamentales».
El funcionario atribuyó la desconfianza de los inversores al historial de incumplimientos de deuda del país. Consideró que ese factor explicó la menor demanda por bonos argentinos y el nivel actual del riesgo. También sostuvo que los precios de esos activos no reflejaron el valor que, a su entender, deberían tener.
En relación con la inflación, Caputo evitó dar plazos concretos para una baja sostenida. Señaló: «mientras se hagan las cosas bien, más temprano que tarde va a converger a lo que queremos, pero el timing es difícil de predecir». En ese sentido, vinculó la dinámica de los precios con la confianza en el programa económico.
El ministro afirmó que la demanda de dinero se debilitó en los últimos meses. Lo adjudicó a la incertidumbre política que generó el escenario electoral del año pasado. Explicó: «Sufrimos un retroceso en los últimos siete u ocho meses. Ahora los argentinos entienden que la inflación es monetaria. Lo que uno puede controlar como policy maker es la oferta de dinero, pero no puedo forzar a la gente a tener pesos en el bolsillo si no los quiere. La demanda viene dada por la confianza y el año pasado hubo un ataque especulativo muy fuerte».
A pesar de ese diagnóstico, aseguró que la situación podría revertirse en el corto plazo. Indicó que el superávit fiscal funcionó como ancla del programa económico y sostuvo que eso contribuirá a recomponer la confianza.
Por último, el titular del Palacio de Hacienda rechazó que la política económica beneficie a sectores específicos. Remarcó que el objetivo oficial apuntó a generar condiciones generales para la inversión privada. «Nosotros favorecemos a todos», afirmó.
