El ministro presentó un diagnóstico optimista, reivindicó el equilibrio fiscal y sostuvo que el país ingresó en una etapa de crecimiento más favorable. También remarcó la necesidad de reducir la volatilidad política y defendió las bandas cambiarias.
El ministro de Economía, Luis Caputo, utilizó la apertura de la 31ª Conferencia Industrial de la UIA para reforzar el mensaje central del Gobierno: la estabilización avanza y la actividad retomará dinamismo en el corto plazo. El funcionario trazó un escenario favorable para el último tramo del año y aseguró que la economía entró en una fase distinta desde las elecciones del 26 de octubre.
Caputo afirmó que “a partir de la elección hubo una recuperación fenomenal” y sostuvo que el cuarto trimestre será “bastante más positivo”. También señaló que “esperamos un tercer trimestre bastante más favorable, y para el año que viene tendremos una recuperación muy positiva”, pese a que confundió el período al repetir definiciones sobre la mejora económica.
El ministro buscó consolidar la narrativa oficial sobre el rumbo fiscal y reivindicó la decisión de mantener un esquema de flotación administrada. Dijo que las bandas cambiarias “están bien calibradas” y volvió a rechazar la posibilidad de habilitar una libre flotación. “Para este momento creemos que es mejor una flotación entre bandas más que una flotación libre”, explicó. Más adelante reforzó esa idea al advertir: “No nos comamos el cuento de que es fácil flotar libremente. Si la alternativa es que viene el comunismo, no podemos flotar”.
Caputo insistió en que muy pocos países adoptaron esquemas de libre flotación y mencionó los casos de Brasil, Chile, Colombia e Israel, que optaron por modelos administrados durante períodos extensos. Señaló que “son muy pocos los países del mundo en los que hay libre flotación” y defendió la continuidad del sistema actual como una herramienta clave para consolidar la estabilidad.
El jefe del Palacio de Hacienda presentó al país en un “punto de inflexión” y remarcó que este proceso de ordenamiento se originó “por decisión política” y no como respuesta a una crisis. Aseguró que “este orden macro tuvo un respaldo en las urnas” y afirmó que “el 10 de diciembre vamos a tener un Congreso alineado con lo que la gente votó”.
El ministro también destacó la figura del presidente Javier Milei al describirlo como una de “las tres figuras mundiales” de mayor importancia y resaltó su rol en lo que definió como una “batalla cultural”. Según Caputo, ese liderazgo dio consistencia a la agenda económica y contribuyó a sostener el programa a pesar de los conflictos políticos recientes.
En ese sentido, señaló que la economía mostró señales de freno “a partir de los ataques en el Congreso”, aunque afirmó que el escenario cambió por completo tras los comicios. Subrayó que el Banco Central inició una etapa de acumulación de reservas y reiteró que el esquema cambiario funcionó de manera adecuada durante todo el año.
Caputo vinculó los desafíos económicos con la inestabilidad política. Advirtió sobre “políticos con cierta aceptación que quieren ir para otro lado” y sostuvo que el país no puede sostener cambios bruscos de orientación. “Si queremos graduarnos de país serio no podemos tener esta volatilidad política, la alternancia política tiene que ser racional, no podemos pasar del capitalismo al comunismo, si no, será muy difícil flotar”, expresó.
El ministro también se refirió al Índice de Precios de octubre y afirmó que “prueba que el programa es muy sólido” porque, ante un contexto de tensión, el registro pudo ser más alto. Aseguró que la inflación respondió a un impacto transitorio y vinculó la evolución futura de los precios con la continuidad del orden fiscal.
Como parte de su exposición, Caputo remarcó la magnitud de las inversiones previstas en el RIGI y celebró la proyección de una balanza energética más robusta en la próxima década. Dijo que el programa de incentivos avanzó con propuestas por USD 51.338 millones y afirmó que “en pocos años vamos a tener una balanza energética que va a ser doble que la de hoy del agro”. En esa línea, proyectó que el superávit comercial de 2030 y 2031 podría ubicarse en torno a “unos USD 47.000 millones”.
El mensaje final apuntó a sostener la confianza del empresariado. Caputo insistió en que “el orden macroeconómico no es una consecuencia, sino una decisión política” y buscó dejar en claro que el Gobierno mantendrá la hoja de ruta actual para consolidar un crecimiento más amplio en 2026.
