Rodríguez Larreta es el referente del primer grupo. Priorizan la buena relación con Nación y Provincia de Buenos Aires, y se concentran en sus obligaciones: gobernar. El segundo sector es liderado por Bullrich, Pichetto y, en las sombras, Peña. No tienen funciones ejecutivas y se concentran en hacer resurgir la grieta para sacar ventaja política. Carrió, sorpresivamente, se paró en el primer grupo aunque no cumpla ninguna función ejecutiva.
En el inicio de la cuarentena dictada por el gobierno, la oposición se mostró complaciente en su totalidad. Incluso hasta muchos ni siquiera se manifestaron en las redes. Pero ya sobre el final de la segunda semana, empezaron a expresarse aquellos opositores sin cargos ejecutivos.
El avance temporal de la cuarentena comenzó a encender el debate sobre cuáles deben ser las medidas del gobierno para achatar la curva de contagia sin enfriar aún más la economía. Esto genera distintas posturas dentro del principal espacio opositor, Juntos por el Cambio.
Este sector se divide entre los más dialoguistas con el gobierno y los más duros. Esa distinción va de la mano también con el rol que cada dirigente ocupa. Por ejemplo, los miembros de Juntos por el Cambio que aún tienen funciones ejecutivas (y hasta legislativas) son los más moderados. Su principal referente es Horacio Rodríguez Larreta. Aquí también están la mayoría de los radicales, gobernadores e intendentes.
El jefe de gobierno de porteño se comporta en el día a día como un mandatorio provincial sin color político. Trabaja a la par de Alberto Fernández y sus funcionarios mantienen contactos permanentes. Incluso esa sintonía se extendió del otro lado de la General Paz, territorio de Axel Kicillof.
Sorpresivamente, Elisa Carrió se paró en el sector más dialoguista, aunque ella no tenga tareas ejecutivas.
Desde este espacio se critica a los exfuncionarios de Cambiemos que intentan hacer resurgir la grieta radical e incentivan cacerolazos desde los balcones. Allí están Patricia Bullrich, Marcos Peña y Miguel Ángel Pichetto.
Estos dirigentes volvieron con su discurso “pro grieta” luego de que el presidente de la Nación les marcara a la cancha a los grandes empresarios que aprovechan el panorama para despedir empleados. Mientras, Bullrich pedía exactamente lo contrario: que los políticos ganen menos, no los empresarios.
Luego de festejar a viva voz lo que fue el cacerolazo en reclamo de recortes salariales a los funcionarios, la ex ministra de Seguridad hizo principal hincapié en la «solidaridad de los que más ganan en el Estado para paliar la crisis».
Se escuchó el #ruidazo. Los legisladores de @juntoscambioar piden al Gobierno que funcionarios, legisladores y jueces aporten parte de su sueldo para ayudar a los que no pueden trabajar. La solidaridad de los que más ganan en el Estado es fundamental para paliar la crisis.
— Patricia Bullrich (@PatoBullrich) March 31, 2020
Carrió fue letal en su respuesta: “Hoy debemos acompañar de manera solidaria, colectiva y sin personalismos. Querer sacar ventajas individuales a costa de uno de los distritos que nos toca gobernar es inmoral y éticamente reprochable”, lanzó Carrió, en un escrito que lleva la firma de los diputados nacionales Maximiliano Ferraro, Juan Manuel López, Mariana Zuvic y Paula Olivetto.
Junto a @maxiferraro, @pau_oliveto, @MarianaZuvic y @JnmLopez expresamos nuestro respaldo y respeto a @horaciorlarreta, su equipo de gobierno y a todos los que manejan la crisis.
— Elisa Lilita Carrió (@elisacarrio) March 31, 2020
