Este miércoles cierra la inscripción de alianzas para las elecciones porteñas de mayo, con un escenario fraccionado entre el PRO, Unión por la Patria y La Libertad Avanza. El cierre de candidaturas será el 29 de marzo.
La Ciudad de Buenos Aires se acerca al cierre del plazo para la conformación de alianzas de cara a las elecciones del 18 de mayo, en un contexto de fragmentación sin precedentes. El escenario político se divide en tres tercios si se consideran las principales fuerzas con posibilidades de competir, aunque podría ampliarse a cuatro sectores si se incluyen otros espacios menores. En este panorama, obtener el 30% de los votos podría ser suficiente para quedar al borde de la victoria.
Aunque la votación es para la renovación de legisladores locales, la relevancia de la Capital Federal como distrito clave en el ámbito político nacional le otorga un peso especial en el inicio del año electoral. Por este motivo, se espera que cada fuerza apueste sus mejores cartas, ya sea para alcanzar un triunfo contundente o, al menos, evitar una mala posición. «El que pega primero, pega dos veces», advertía un consultor que asesora a una de las agrupaciones en competencia.
El enfrentamiento entre el PRO y La Libertad Avanza en la Ciudad de Buenos Aires evidencia una fractura dentro del espacio de centro y derecha que dominó la política porteña durante los últimos 18 años bajo la conducción del macrismo. Esta división allana el camino para que Unión por la Patria intente capitalizar el escenario y ganar terreno.
Además, la suspensión de las PASO abre la puerta a una multiplicidad de candidaturas que podrían restarle votos a las listas principales y modificar el desenlace electoral. Un primer indicio sobre el panorama electoral comenzará a vislumbrarse este miércoles 19, cuando se oficialicen las alianzas ante la justicia electoral y se confirme quiénes competirán por su cuenta. Diez días después, será el turno de la inscripción de candidatos.
En esta elección se implementará el sistema de Boleta Única Electrónica, lo que otorga un papel clave a quienes encabecen cada lista, ya que su posicionamiento en la boleta será determinante para captar el voto del electorado.
La constante confrontación de La Libertad Avanza obligó al jefe de gobierno, Jorge Macri, a tomar la decisión de desdoblar las elecciones en la Ciudad de Buenos Aires. La estrategia busca reforzar su posición de poder con la mira puesta en una eventual alianza nacional entre ambas fuerzas de derecha en octubre. Sin embargo, este movimiento también expone al PRO al riesgo de obtener un resultado adverso.
Tal como advirtió Patricia Bullrich, el crecimiento del espacio libertario le arrebató una parte significativa de su electorado, y el partido enfrenta un declive en su nivel de apoyo. Un encuestador que trabaja en la Ciudad lo resumía con claridad: «El PRO perdió la mística como fuerza antikirchnerista que le sacó Milei. Hoy se ve como un partido en decadencia que tiene que hacer esfuerzos por no desaparecer».
Ante este escenario, el PRO aceleró el inicio de su campaña y recurrió a figuras clave como Mauricio Macri y María Eugenia Vidal. La exgobernadora bonaerense y exvicejefa de gobierno porteño suena con fuerza como posible cabeza de lista.
El macrismo enfrenta ahora una decisión estratégica: disputar el voto de la derecha con La Libertad Avanza o intentar recuperar apoyos en el centro progresista, donde compiten exaliados como la UCR de Martín Lousteau y el nuevo espacio de Horacio Rodríguez Larreta.
Por el momento, la primera opción parece la más probable, especialmente tras los recientes posicionamientos de Macri en temas como inmigración, trapitos y delincuencia. En ese caso, Vidal sería la elegida, ya que hace tiempo endureció su discurso. Si, en cambio, el PRO optara por la difícil tarea de reconquistar al electorado más progresista, el candidato natural sería el ministro de Salud, Fernán Quirós, quien mantiene una imagen positiva en ese sector.
El desafío para La Libertad Avanza radica en que, a pesar de sus buenos niveles de intención de voto, carece de referentes locales capaces de consolidar ese respaldo. Todo apunta a que deberá recurrir a alguna de las figuras inicialmente consideradas para la contienda nacional de octubre.
El nombre que más resuena en los sondeos es el del vocero Manuel Adorni, cuya exposición diaria en las conferencias de prensa le ha otorgado un alto nivel de reconocimiento. Sin embargo, tanto él como Javier Milei no estarían del todo convencidos de involucrarse en la compleja arena política porteña, que les resulta ajena.
En la última semana, otro nombre comenzó a ganar terreno en la Casa Rosada: el de la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich. Su rol en la reciente y violenta represión de la marcha de jubilados frente al Congreso la puso nuevamente en el centro de la escena, y algunos ya la mencionan como una posible candidata con miras a la jefatura de gobierno en 2027. Bullrich mantiene desde hace tiempo una imagen positiva entre los votantes de la Ciudad, aunque el impacto de los últimos acontecimientos aún está por medirse.
La fractura de la derecha en dos espacios de peso similar abre una oportunidad para Unión por la Patria y su casi seguro candidato, el diputado Leandro Santoro. Su trayectoria dentro del radicalismo, sumada al trabajo territorial y su presencia constante en los medios para abordar los problemas de la Ciudad, le otorgan una ventaja sobre el resto de los postulantes.
En un distrito históricamente adverso para el peronismo y sus aliados, las encuestas muestran que Santoro mantiene una intención de voto significativa. «Tenemos 27/28 puntos y con eso podemos ganar. Tenemos un candidato y un jefe político, nunca estuvimos mejor«, afirmaba un dirigente peronista porteño.
La referencia al «jefe político» apunta a Juan Manuel Olmos, titular de la Auditoría General de la Nación, quien será el encargado de definir la lista y evitar fracturas internas que puedan debilitar la estrategia electoral del espacio.
Evitar fugas internas es clave para que no surjan listas por afuera que puedan restarle votos a la boleta de Unión por la Patria. En un escenario tan ajustado, cualquier punto porcentual puede ser determinante. Algunas de esas amenazas vienen de Alejandro Kim, el candidato de origen coreano alineado con Guillermo Moreno, y del exjefe de Gabinete Juan Manuel Abal Medina, quien ya empapeló la Ciudad con su imagen.
Para los rivales de UP, cuanto más fragmentado esté el voto peronista, mejor. Consciente de esta disputa, Sergio Massa reapareció públicamente el sábado y respaldó la candidatura de Santoro. «El primer triunfo importante lo va a regalar Santoro en la Ciudad de Buenos Aires dentro de dos meses«, aseguró en el congreso del Frente Renovador.
La elección se perfila como una competencia entre tres grandes espacios: La Libertad Avanza, Unión por la Patria y el PRO. De ahí la idea de una votación dividida en tercios. Sin embargo, si se considera el resto de los actores políticos, el panorama cambia y el electorado se reparte en cuatro sectores, con cada uno rondando el 25%.
En este último grupo aparecen figuras como el exjefe de gobierno Horacio Rodríguez Larreta, el radicalismo de Martín Lousteau, la Coalición Cívica de Elisa Carrió y el FIT de Myriam Bregman, además de otros desprendimientos. Entre ellos, el caso de Ramiro Marra es de especial interés: podría sumarse a la lista del PRO o competir por su cuenta, lo que sin duda afectaría a Milei. Por ahora, está abierto a negociar.
Si no prosperan las negociaciones para un posible regreso al PRO, Horacio Rodríguez Larreta estaría decidido a competir en solitario. Según un dirigente radical que conversó recientemente con él, el resultado obtenido por Javier Milei lo convenció de que los acuerdos de cúpula ya no tienen impacto positivo, ya que son percibidos como pactos de la «casta«. Por eso, optaría por una estrategia independiente. Sus últimas apariciones en redes, donde se lo ve solo dialogando con vecinos, refuerzan esta postura. Lo que aún no está definido es si se postulará para la Legislatura porteña o si su candidatura será para octubre. Se espera que lo anuncie este lunes.
Una situación similar atraviesa Martín Lousteau, cuyo mandato como senador está por vencer y sigue interesado en competir por la jefatura de gobierno en 2027. «Puede ser candidato a legislador, a diputado o a senador. Lo único definido es que el radicalismo no va con el PRO, posiblemente sólo haga alianza con Confianza Pública, la fuerza de Graciela Ocaña», señalaban desde su entorno.
Por su parte, Elisa Carrió ya definió que la diputada Paula Oliveto será su candidata, aunque aún resta saber si lo hará en solitario o dentro de una alianza.
Antes de los comicios porteños, habrá cinco elecciones provinciales entre abril y mayo. Sin embargo, la centralidad de la Ciudad de Buenos Aires en la política nacional y su peso mediático la convierten en un primer test clave para las legislativas de octubre. «El gobierno de Milei viene teniendo una tendencia a la baja, pero se mantiene en un porcentaje que le permitiría ganar en octubre«, advertía un encuestador, sin descartar ningún escenario. La evolución de la economía será determinante, pero el clima político que marquen las distintas elecciones a lo largo del año también jugará un rol fundamental. La disputa en CABA será una de las más observadas.
