El miércoles estuvo marcado por dos encuentros de alto voltaje político. Por un lado, Mauricio Macri convocó a los principales referentes del PRO para debatir sobre la identidad del partido, su rol en los próximos dos años y la estrategia con miras a las elecciones de 2027. En paralelo, Patricia Bullrich, flamante jefa del bloque libertario en el Senado, se consolidó como la figura central de la agenda parlamentaria que la tendrá como protagonista en diciembre.
La todavía ministra de Seguridad tiene agendado un encuentro con Victoria Villarruel, vicepresidenta de la Nación y titular del Senado, este viernes al mediodía. Bullrich busca mantener un vínculo cordial con quien fuera compañera de fórmula de Javier Milei en 2023, con el propósito de evitar roces en los próximos años. Más allá de las tensiones internas del oficialismo y del aislamiento político de Villarruel, la historia compartida entre ambas convierte esta reunión en un hecho político significativo.
Tras la victoria electoral que llevó a La Libertad Avanza al poder, Villarruel perdió margen de acción para ubicar dirigentes propios al frente de los ministerios de Seguridad y Defensa, dos áreas que quedaron bajo control de ex referentes de Juntos por el Cambio luego del acuerdo que Bullrich selló antes del balotaje.
De acuerdo con lo anticipado, en el Senado se debatirán los proyectos más relevantes del Ejecutivo en esta nueva etapa. Con Bullrich como principal referente de La Libertad Avanza en la Cámara Alta y con una relación de fuerzas favorable, el Gobierno pretende que las iniciativas comiencen allí su recorrido para facilitar la aprobación posterior en Diputados.
Durante las sesiones extraordinarias de diciembre, según lo definido en una reunión de Gabinete, el Ejecutivo iniciará en Diputados el tratamiento del Presupuesto, que presentará con modificaciones. Sin embargo, dos proyectos centrales ingresarán por el Senado: la reforma laboral —que no se postergará hasta febrero— y la creación de una comisión bicameral especial dedicada al debate de la reforma del Código Penal. Todo indica que Bullrich presidirá ese cuerpo legislativo mixto, y se espera que los tres temas sean abordados antes del cierre del año.
En la Cámara Alta, La Libertad Avanza confía en tener los votos suficientes para avanzar. El bloque libertario quedó finalmente con 20 miembros, y no 21 como había anunciado Bullrich días atrás. En la reunión del miércoles participaron los 20 senadores, y se confirmó la baja de Silvana Schneider, actual vicegobernadora del Chaco, quien se sumará al bloque de la UCR, aunque desde el oficialismo la siguen considerando una aliada.
Así, el espacio libertario contará con 20 bancas propias, a las que espera sumar el apoyo de 10 radicales, 4 del PRO —posiblemente 5 si se incorpora Beatriz Ávila, también considerada cercana— y legisladores provinciales con los que prevén acordar votaciones.
Desde su rol como referente en el Senado, Bullrich mantiene contacto directo con la Casa Rosada y participa de la mesa política libertaria, lo que augura una convivencia interna sin conflictos. Parte del encuentro se centró en consolidar el trabajo parlamentario en conjunto y evitar decisiones unilaterales.
Después de las elecciones, se acordó que Martín Menem presidirá Diputados, Bullrich el Senado y Diego Santilli coordinará con los gobernadores, evitando superposiciones. Cada dirigente concentrará sus esfuerzos en su área para asegurar el orden interno. El debut del nuevo ministro del Interior y la reducción de sus facultades —en parte atribuida a Bullrich— no fue la mejor señal política. No obstante, se aclaró que la transferencia de Migraciones ya había sido consensuada dentro del Gobierno por su relevancia en seguridad, y que el momento del anuncio fue una “casualidad”. Lo que nunca se discutió ni solicitó fue el traspaso del Renaper, una decisión que sorprendió incluso al propio entorno bullrichista.
Mientras la futura senadora ajustaba su estrategia parlamentaria, el PRO buscaba reafirmar su identidad. El mensaje fue contundente: no habrá fusión con los libertarios. El partido conservará su independencia, acompañará los puntos de coincidencia, pero tomará distancia cuando lo considere necesario.
En Diputados, el bloque amarillo contará inicialmente con unos 15 integrantes, aunque podrían sumarse otros cuatro. El número final aún no está cerrado y fue tema de debate en la reunión a la que asistieron 13 legisladores de ese futuro espacio.
La discusión sobre el futuro electoral del PRO recién comienza. Dentro del partido coexisten diferentes posturas, sin una síntesis definitiva, pero con tres caminos en evaluación: competir en alianza con La Libertad Avanza, hacerlo en soledad bajo el sello amarillo o impulsar un nuevo frente bajo la marca Provincias Unidas.
