El Intendente participó de un encuentro entre Jefes Comunales. Allí se realizó un balance de la gestión 2009 y se analizó la situación política que atraviesa a la Presidenta. Sorpresa por la firma de dos disidentes.
Las distancias del Intendente de La Plata con el Gobierno Nacional se hicieron definitivas en el inicio de 2010. Las pintadas Bruera-Massa, las críticas trascendidas después de un almuerzo veraniego entre Diputados bonaerenses (entre los cuales estuvo su hermano) y el lanzamiento oficial de una fuerza provincial fueron los hechos que marcaron el quiebre.
El enojo del oficialismo no tardó en evidenciarse tanto en lo político como en lo económico. En lo primero, se hizo notorio en el surgimiento de la Corriente Nacional y Popular ultrakirchnerista, de origen platense y cuyo referente es el ex intendente de La Plara, Julio Alak, de quien Bruera es adversario declarado.
Por otra parte, en lo económico se tradujo en la falta de financiamiento al Municipio tanto desde la Nación como desde la Provincia. Un ejemplo de esto es la disputa por los planes Argentina Trabaja a los que no pudo acceder.
Pero, más allá de estos enfrentamientos visibles, en la compleja relación del Ejecutivo Nacional y municipal se vislumbra un gris. Se trata de un punto de contacto, muchas veces pasado por alto, que tiene que ver con la convicción de defender un mismo modelo.
Bruera señaló, en más de una oportunidad, la decisión de “profundizar el proyecto político iniciado por los Kirchner en 2003”. Aún así, su crítica principal hacia el oficialismo se centra en una falta de autocrítica permanente en los últimos tiempos.
Así, desde el Frente Renovador Peronista, la fuerza provincial de Bruera, se plantea la necesidad de rejuvenecer las filas conductoras del partido, al menos en la escala provincial. Y esto, teniendo como premisa “comenzar por la autocrítica propia”, según dijo el platense.
EL ENCUENTRO DE LA FAM Y EL ALINEAMIENTO
Durante la semana pasada, la Federación Argentina de Municipios realizó un encuentro de balance de gestión de 2009. Allí unos 40 titulares de distintos ciudades decidieron dar su apoyo al Gobierno Nacional ante la embestida opositora que rechazó el nombramiento de Mercedes Marcó del Pont y se quedó con el control de las comisiones.
Todos los funcionarios allí presentes firmaron un comunicado en el que respaldaron al Gobierno Nacional en repudio a la actitud opositora que compromete la gobernabilidad, en defensa de la designación de Marcó del Pont al frente del Banco Central y del uso de las reservas para el pago de deuda.
La adhesión de Pablo Bruera, quien concurrió acompañado por su hermano el diputado Gabriel Bruera, y de Cristian Breitenstein, jefe comunal de Bahía Blanca, sorprendieron a más de uno.
Lo cierto es que el platense tomó una postura en la que expresa su voluntad de defender al modelo más allá de sus diferencias sobre los modos de conducción política nacional, provincial o partidaria.
Y, tal vez se haya tratado de un gesto como contracara a los embates que él mismo sufrió ante las dificultades que se le presentaron en el Concejo Deliberante local, donde él sabe lo que es perder la mayoría.
Por Silvana Fabeiro
