El delantero figura en Defensa y Justicia esta a una firma de convertirse en nuevo jugador del «Millonario». La negociación se dio por una cifra cercana a los 3 millones de dólares, luego de la salida de Rafael Santos Borré al futbol alemán.
Braian Romero, goleador y figura de Defensa y Justicia se convertirá en nuevo jugador de River luego de una negociación relámpago para poder contar con el jugador en la Copa Libertadores. Esta mañana el delantero llegó a la Clínica Rossi para hacerse la revisación medica y de no mediar inconvenientes firmará su contrato con el «Millonario» en las próximas horas.
River va a adquirir el 80% del pase de Romero en una cifra cercana a los 3 millones de dólares para el equipo de Florencio Varela, que serán pagados en cuotas y firmaría un contrato por 3 temporadas.
Romero viene de marcar 21 goles en 33 partidos en Defensa y Justicia, donde coronó una temporada espectacular en la que fue campeón de la Copa Sudamericana y la Recopa. El futbolista de 30 años nacido en San Isidro inició su carrera en Acassuso, luego pasó por Colón, Argentinos Juniors, Independiente, Athletico Paranaense de Brasil y luego recaló las últimas dos temporadas en el equipo de Florencio Varela.
Olfato goleador, desmarques y diagonales, gran capacidad de definición y compromiso defensivo. Es un combo ideal que tiene el delantero y son varias de las razones por las que Gallardo quiere contar con él. Los números del jugador en torneos internacionales aterran a los rivales, en 18 partidos jugados anoto 18 goles y gano 2 títulos.
La historia cuando casi deja el futbol por una artritis reumatoidea
Cuando jugaba en Acassuso en sus inicios como profesional. En noviembre de 2012, mientras militaba en la Primera B Metropolitana, fue diagnosticado con artritis reumatoidea, que provoca la inflamación de las articulaciones y tejidos circundantes. “No vas a poder jugar más al fútbol”, le dijo un médico, tras realizar una consulta en Villa Urquiza al despertarse de una siesta por un dolor fortísimo en el sacro. Volvió a su casa en Beccar llorando junto a su esposa Romina y se aferró a Dios para conseguir otra chance en el fútbol. Y lo logró.
Su lucha duró un año y dos meses. En el medio, en Acassuso hasta los dirigentes le recomendaron buscar un lugar para trabajar dentro del club. Pero Romero no se rindió. “Estaba quemado de la cabeza y mi abuela me insistió para ir a la iglesia. Yo creía en Dios, pero hasta ahí nomás. Siempre con respeto, pero no le daba importancia. Entonces un día fui y me encontré con un pastor. Él me ayudó mucho, me habló de sanar. Yo le preguntaba cosas, leía, empecé a interesarme. Un día escuché algo muy lindo: hablaba de la fe. Entonces comencé a acercarme más. Y sin ninguna sugerencia de nadie, dejé de tomar las pastillas. Fue una decisión mía. Al tiempo mis estudios y mi cuerpo empezaron a mejorar”, agregó. “Un día me di cuenta de que ya nada me dolía. El médico que me dijo que no iba a poder jugar más no podía creerlo cuando vio que estaba recuperado. Él hizo todo lo que estuvo a su alcance. Y creo que gracias a Dios yo me puse bien. Fue un milagro”. Fuente: La Nación.
