La pregunta va más allá, y es la que se viene haciendo el mundo futbolero desde hace muchos años: “¿jugar lindo es lo mismo que jugar bien?”.
Por Fab Spina
En el siglo XIII Tomás de Aquino definía lo bello como “aquello que agrada a la vista”.
Pero en un sentido más amplio que el visual, podemos decir que la belleza es una noción abstracta ligada a numerosos aspectos de la existencia humana, y por ello se estudia y se profundiza en filosofía, a través de lo que denomina “estética”.
Bajando un poco el nivel de abstracción, podemos decir que la belleza es una característica que procura una sensación de placer o un sentimiento de satisfacción, que proviene principalmente de manifestaciones de forma, movimiento y sonido; y también, aunque en menor medida, desde sabores y olores.
Decían los griegos hace más de 2500 años que la percepción de la belleza implica la interpretación de alguna entidad que está en equilibrio y armonía con la naturaleza, y puede conducir a sentimientos de atracción y bienestar emocional.
Aquí el primer punto donde lo asocio con el fobal: la pelota es el elemento principal del juego denominado fútbol, por lo tanto, respetar al balón y tratarlo bien, es claramente un vínculo con la naturaleza del juego, por ello podemos decir que tratar bien a la pelota significa jugar lindo. Para tratar de reducir subjetividades, aclaro, tratarlo bien sería lo opuesto a despreciarlo, o sea, si un equipo intenta cuidar el balón, conservarlo y pasárselo entre compañeros; y otro equipo no tiene escrúpulos en sacárselo de encima, es evidente que el primero juega más lindo que el segundo.
Hasta aquí solo hemos descifrado el concepto del adjetivo “lindo”, pero la pregunta va más allá, y es la que se viene haciendo el mundo futbolero desde hace muchos años: “¿jugar lindo es lo mismo que jugar bien?”
Mi respuesta es: NO.
Recurro nuevamente a la filosofía milenaria, en este caso tanto griega como oriental: la idea de Bien, incluye Belleza. Sencillamente porque algo que está Bien, en el más amplio de los sentidos, no puede ser feo. El Bien incluye la idea y sensación de armonía, o sea, el bien imprescindiblemente contiene belleza.
Es decir, jugar lindo no significa jugar bien, pero jugar bien incluye jugar lindo.
Si un equipo se despoja de la pelota, la desprecia, y como herramienta sistemática y mezquina abusa de interrumpir la fluidez de ese balón, y en consecuencia atenta contra la armonía del juego… claramente podemos decir que no juega lindo, por lo tanto: no juega bien.
Algún pragmático podría pretender bajar la abstracción, y no temo prestarme a ese juego, reduciendo la amplitud del concepto de jugar bien.
Me animo pues a redefinirlo de manera más acotada: jugar bien al fútbol sería solamente cumplir el objetivo de ganar, a través de un plan que puesto en práctica, funciona. Independientemente de la belleza.
Adhiriendo a este concepto, podemos entonces decir que, un equipo puede jugar bien aunque juegue feo.
Pero aquí se me abre un interrogante obvio: Si soy espectador, y tengo la posibilidad de elegir entre un equipo que juega bien y lindo, frente a un equipo que juega bien y feo, ¿cómo puede ser que alguien en sus cabales elija la segunda opción????
Sería como elegir comer un tubo de dentífrico con proteínas, en lugar de una rica y sabrosa comida con el mismo contenido proteico.
Alguien podrá decir, si no tenes nada que comer, un tubo de dentífrico con proteínas es un buen plan.
Y Claro! Adhiero, solo cuando no haya más remedio, cuando las sombras se apoderen de todos los colores posibles, en la última de las instancias… entre la nada y el futbol mezquino, elijo el futbol mezquino.
