Jorge Macri y Gustavo Posse tienden puentes hacia el tigrense. Quieren conformar un gran frente o al menos discutir la nueva etapa política. No son los únicos que creen que hay que poner el poder territorial de los intendentes sobre la mesa para que un jefe comunal sea gobernador. Massa mide transversalmente y gana votos de derecha a izquierda. La rebelión de los coroneles.
El intendente de Tigre, Sergio Massa, sumó adherentes en toda la provincia de Buenos Aires. En su espacio, el Frente Renovador, hay cada vez más integrantes. La mayoría son peronistas o kirchneristas críticos. Pero también buscan acercarse referentes de otros espacios. Cada vez hay más intendentes. El cierre de frentes del pasado miércoles 12 dejó abierta la puerta para que el PRO con Jorge Macri y un sector del radicalismo alineado con Gustavo Posse puedan sumarse también. Jesús Cariglino cerró sobre la hora.
Más allá del color político, los intendentes no quieren la incertidumbre de gobernar hasta 2015 rezando a la caja del gobierno central y sus humores cambiantes. Quieren hacer valer su trabajo territorial, sus votos, y la gestión que en lo cotidiano los pone cara a cara con los vecinos. Como aliciente aparece un distanciamiento con el gobernador Daniel Scioli. En ese panorama, cada vez más lejos de Cristina y sin simpatías con el ex motonauta, la figura de Sergio Massa parece unirlos a todos.
Los intendentes quieren que la coyuntura política les brinde la posibilidad de ser gobierno en la Provincia, un sillón que desde la época de Duhalde no es ocupado por un ex jefe comunal (pasaron Ruckauf, Solá y Scioli)
El tigrense construye transversalmente, sumando de manera horizontal a sectores de centroderecha, kirchneristas desencantados y simpatizantes de la construcción progresista. Con el paradigma del kirchnerismo en baja, un amplio espectro de dirigentes busca posicionarse con su figura como emblema, más allá de lo que vaya a suceder luego de las legislativas de este año.
A la gran cantidad de intendentes y agrupaciones que se encolumnaron detrás de Massa se le podrían agregar otros sectores. El intendente de San Isidro, Gustavo Posse, rival regional, puso paños fríos e insistió con la posibilidad de agrandar el frente, pero siempre por fuera del kirchnerismo.
En radio La Red, Posse ponderó al tigrense y sembró expectativas. "Tiene condiciones muy buenas de relaciones con la sociedad que se expresan en las encuestas. El deseo nuestro es que haya un frente fuerte, si Sergio Massa toma la decisión es lo mejor que podría ocurrir, porque es un frente potente. Pero no puedo adelantar lo que está en consideración de otra persona a quien le deseo la mejor decisión", manifestó.
“Hay intercambio de diálogo con los intendentes que trabajan con él. Nosotros lo vemos con simpatía, ya expectantes que pueda exteriorizar su decisión”, dijo Posse, que trae con él un puñado de jefes comunales del interior de la Provincia que podrían dar aún más peso.
LA “REBELIÓN DE LOS CORONELES”
Otro que habló en sintonía fue el intendente de Vicente López, Jorge Macri. Junto a Posse quieren sumarse al massismo y elaboran el discurso adecuado, construir un espacio plurisectorial e ideológico que muestre a los dirigentes de una nueva etapa, y que son quienes protagonizarán el debate político en los próximos 15 o 20 años.
Jorge Macri sueña con reunir a 30 intendentes o más. “Tengo mucha fe. Yo la llamo la ‘Rebelión de los Coroneles’, a esta reunión de jefes comunales con una visión crítica pero positiva y con mucha responsabilidad de gestión en la provincia de Buenos Aires”, dijo al portal colega Infoban.
“No hay antecedentes de un fenómeno político de estas características y voy a seguir trabajando en esa alternativa, que tiene un espíritu abierto para que otros se sigan sumando”, agregó el primo del jefe de Gobierno porteño, que reconoció al Frente Renovador como un espacio que es mucho más que la figura de Sergio Massa.
Hoy, nadie se anima a hablar de candidaturas, exceptuando el aliento para que Sergio Massa encabece. Saben que no deben poner el carro delante del caballo, y que cualquier propuesta puede ser obstáculo para el objetivo mayor. Ahora, la pelota cae del lado del tigrense, donde muchos no quieren acoplarse al PRO ni al possismo. Pero no serán quiénes tengan la última palabra. El sábado 22 de junio, por la noche, Massa tomará la sartén por el mango para tomar decisiones claves. Pero más allá de los nombres, los acuerdos se seguirán tejiendo a pesar de lo que digan las urnas.
